jueves, 10 de noviembre de 2016

La cruz y el barro rojo

La lluvia fina es el recuerdo
que me queda del niño,
quizás también el barro rojo
y ese olor a tierra triste,
el día era un ovillo
de minutos que se iban
envolviendo
para tejer las nuevas horas.

Un largo silencio
se quebró lloró la paloma,
y su queja rompió el instante
desentramo la extrañeza
borro el poema escrito
por la nostalgia del día.

Las flores de plástico
eran silencios
que adornaban la muerte.

Aquel día llovía
adentro y afuera de mi.

Federico Espinosa.








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