jueves, 3 de octubre de 2019

Levedad

Ves al tiempo transformado en piedra,
al hombre vestir de angustia o alegría,
hay para cada ocasión una nueva piel.

En mi mano perece una mariposa
la poesía te destroza de una manera hermosa.

martes, 24 de septiembre de 2019

Aguatero


Y yo para cuando
siempre sentado
alentando,
también quiero jugar
aunque sea un ratito,
viene el amigo de juancito
y adentro,
viene el nene hijo
del amigo del entrenador
y adentro,
todos juegan, tocan, hacen goles,
se abrazan en la victoria
y lloran en las derrotas,
y yo miro quiero reírme y llorar
como todos ellos,
pero pasan todos y sigo aquí
sentado esperando
que el técnico pose su mirada
en esta carita de lauchita
que quiere jugar
como Messi o como Hrabina
todo según lo pida
la ocasión en el partido.

Pero sigo sentadito
esperando
lucir la numero cien,
espero el día
se que va a llegar
como ese poema
que apareció
una tarde en la canchita de arena
llego sólito
a invadirme de esperanza.

martes, 7 de agosto de 2018

Abortar


quiero abortar
al idiota
que dice
-no al aborto-
pero mira de reojo
a la niña que se hamaca
en la plaza del barrio


abortemos a la señora
que viene con la cruz
a defender la vida


abortemos al cura y a la monja
que hablan con dios en la boca
y el diablo debajo de sus sotanas


hay tanto que abortar en este mundo
abortemos
al político amigo del médico
que tiene clínicas clandestinas
donde van a morir las pobres
y donde las modelos
dejan sus fetos tirados
para después hablar con un periodista
de la mala palabra que es abortar


abortar, abortar, abortar
sangrar la vida
hasta que la vida misma sea salvada.



Espinosa Federico

miércoles, 4 de julio de 2018

Dólar


Las hojas verdes suben y bajan
el árbol humano
come o muere de hambre
el otoño económico
le da una tristeza
de funeral vacío al país.

Un dios creado en otro cielo
define
sin en la mesa habrá un plato de vídeos
con tuco y carne picada
o agüita mezclada con polenta
revestida con un caldo de gallina.

Caen y suben los suspiros verdes
los millonarios
han hecho casitas en otros bancos
para su santo patrono
el único canónico
que aprueba el pecado.

Las hojitas con caras inglesas
arrasan países
degeneran corazones
y culturas lejanas
hay una tumba
para cada mano
que no le de caricias
a la piel verde
de ese falso papel.

La balanza se inclina para el lado del hambre
si sube
es seguro que habrá más niños con cara de penuria
habrá ollas gigantes en los comedores de los barrios.

Cuando las hojas verdes asciendan al cielo
los niños panzones de grandes ojeras
se comerán la esperanza que les tira dios.

Espinosa Federico




martes, 26 de junio de 2018

Una curva hacia lo incierto


Seguramente hoy, allá lejos nadie piense en mí
tal vez por eso vive adentro una congoja sin nombre,
el dolor se desprende como una fruta madura
y va dejando mi cuerpo desnudo, sin hojas
mostrando mis ramas secas.


Qué importa que ceda este muro interno
para cambiar hay que tirar lo que se arraiga
como una verdad, uno es frío hasta que algún fuego
le aviva el alma, hasta que algún sol le mata el invierno.


Tenemos que cambiar la piel mudar el cuerpo en el tiempo
para fluir livianos como el aire, para cargar un poco más
el dolor unísono de la distancia, la piedra triste de la ausencia.


Quizás detrás de estas palabras venga la redención de no necesitar
el convento silencioso de tu cuerpo vacio.


Pero el futuro es siempre una curva hacia lo incierto, nada es seguro
a veces la cura esconde contraindicaciones peligrosas.


Espinosa Federico.


miércoles, 30 de mayo de 2018

Angustia

Se me acaba el día
y siento la implacable
derrota
de sentir que no he podido
darle a mis horas
una certeza
alguna migaja
de algo siquiera
parecido a lo efectivo.
Siento en el pecho
una profunda angustia
existir
sabiendo que mañana
debo seguir vivo
existir
y sentir que la vida
es un crucifijo
pegado a la piel
querer arrancarlo
sin hacerme cargo del dolor.
Esto que soy
es un barco chocando
un frio iceberg
eso frio
es la existencia,
y siento miedo
presiento
que no puedo
seguir llevando
esta carga,
la carga que transporta
cada minuto del día
cada segundo
que acompaña
mis amargos pasos
por el mundo.
El fin no llega
hay una cobardía
que no quiere
llamar a la muerte,
el pecho
es un cuadro tembloroso
habitado
por una angustia
tan enorme
como el corazón de un titán.
No quiero caminar
pero igual
los pasos del tiempo
no me dejan descansar,
llegar a mañana
es el terror
que cayó en la suerte
de mi moneda,
tengo miedo
siento que me estoy
quedando vacio.
Un minuto de silencio
es el pasaporte
hacia el terror
de padecer la existencia.

Levedad

Ves al tiempo transformado en piedra, al hombre vestir de angustia o alegría, hay para cada ocasión una nueva piel. En mi mano perece un...