martes, 17 de abril de 2012

El Fantasma

Merodeo la plaza,
el arenero
es la puerta al infierno
y las hamacas
las prisiones del alma errante.
Voy de pared en pared
descubriendo
las iniciales del mundo,
el tiempo
apuñala la vida
pero no puede
matar los recuerdos,
detrás de la puerta
los amantes
se estrujan  los labios,
se comen parte por parte
y la pasión parece
un deseo caníbal.
Mi bruma va
como un barco perdido,
veo
los hilos de las vida,
cada marioneta
gesticula
y en sus movimientos
se esconde el fin,
la tijera
corta los hilos,
la tijera es la muerte,
fría como el acero
certera  como la furia de dios.
Y voy trashumándome
soy algo que fue,
el hombre y el todopoderoso
no me han reservado
el descanso eterno,
merodeo
el mundo, no encuentro la salida
a sus escurridizos pasadizos,
la reseña
de mi ser ha caído
dentro de la voz del vacío,
soy,  ¿que soy?
si frente al espejo
mi imagen se desvanece,
puedo ver detrás del espejo,
donde el general rojo
espera
para invadir la tierra,
y así camino
sin huellas ni pasos,
no tengo lugar en el mundo
y tampoco en el inframundo,
soy el desterrado,
el condenado,
el eterno andante,
el errante sin patria, sin voz
y sin cuerpo.






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