lunes, 28 de julio de 2014

La lluvia






Y la lluvia me acaricia el rostro
su piel líquida
lava los pecados
siento que ya estoy listo
que la cruz no puede pesar más,
que estos clavos ya no duelen,
que la lanza en mi costado
ya no llega más profundo,
que esta corona de espinas
se queda sin sangre,
que los látigos
solo azotan el pasado,
ahora entiendo
que la vida es una dulce caricia
en los labios de la muerte.

La lluvia cae como el amor
en el alma de la meseta ...

 
Federico Espinosa.

2 comentarios:

  1. Cae la lluvia y con ella este hermoso poema.
    Un abrazo.

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  2. Muchas gracias por tus comentarios Alexander.
    Saludos y abrazo.

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