jueves, 20 de mayo de 2010

El Joven Piel de Aceituna

El fin estaba cercano, las caricaturas de su vida se sucedían una a una por los pasadizos oscuros del recuerdo.
-Morir así frente a las balas, sin culpa alguna, que hice, solo versos para el alma- decía el joven piel de aceituna.
Otros a su lado lloraban por el sentir cercano del fin, más él altivo como buen gitano
miraba con sus ojos oscuros y profundos a sus ejecutores, y en su corazón no había odio, solo piedad para esos pobres títeres sin vos propia.
-Apunten, carguen y disparen- Ordeno el capitán al mando del pelotón.
La mirada caía mirando al cielo, su piel reluciente esperaba a la muerte, la muerte esa jaca negra que poco a poco se lo iba llevando, sus ojos se cerraron y ocultaron su ultima mirada.
Mientras enterraban los cuerpos en una fosa común, (donde nadie aun puede saberlo) un viento triste parece decir, ¿qué hice, solo versos para el alma?.



(Cuento dedicado a Federico Garcia Lorca)

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