sábado, 29 de agosto de 2015

Variaciones del recuerdo


Tu piel se hace recuerdo
sobre el abismo de la noche
los latidos caen livianos
como naipes viejos en el aire,
¿que habrá sido de tu sonrisa
de tu perfil de ese instante
que cerraba la forma de tu alegría?

Del amor solo quedaron garabatos
pequeñas luces que encienden
la tela negra del cielo,
pequeñas explosiones
que hacen sangrar el pasado.

A veces el olvido vuelve
y aletea adentro
como un pájaro enjaulado,
y otras veces es el esqueleto
de un pájaro triste
que te araña te reclama
el último aleteo
escondido en la nostalgia
de la mirada.

En un pestañeo llegas
y en un simple suspiro te vas,
acaso seas palabras, palabras
y nada más
o quizás este silencio atroz
después del punto final.

Federico Espinosa.

martes, 25 de agosto de 2015

Ekin Wan (Militante Kurda asesinada por el gobierno turco)



Ekin Wan

Ayer vi tu cuerpo desnudo
exhibido como una presa,
lloré porque no entiendo
esa maldita profanación,
vos no me conociste
y nunca lo harás
yo solo sé tu nombre
 Ekin Wan
moriste, te mataron,
pisotearon el jardín de edén
que era tu cuerpo,
soldados turcos
se reían ante tu inerte
cadáver,
peleabas por tu nación
guerrera kurda,
como no llorar
cuando sientes
que todo este maldito mundo
se está yendo al carajo,
que el odio ciega al hombre
que el hombre ya no es hombre
sino una bestia estúpida y fanática.
Vos no me conociste
yo solo vi tu cuerpo desnudo
y entendí que no hay vergüenza en él
que es un honor ser mujer.

Ekin Wan
yo no te conocí
pero lloré tu muerte,
vos nunca sabrás
de mis lágrimas
pero que importa
el llanto
hoy el mundo tiene
que saber de vos,
hoy un nuevo mundo
tiene que nacer desde tu cuerpo.

Ayer te vi tirada, desnuda
exhibida como un trofeo
las bestias son ciegas a la belleza
y tu cuerpo era una belleza
llena de dignidad,
ayer la muerte perdió
el cuerpo de la mujer
era un canto a la vida.

No nos conocimos
pero que importa eso
ayer respeté el cuerpo
de esa mujer
que era Ekin Wan.

Federico Espinosa.


martes, 18 de agosto de 2015

Lectura de "A boca de pájaro" de la poeta Liliana Campazzo

Mientras leo “A boca de pájaro” de Liliana Campazzo

He leído atentamente el poemario “A boca de pájaro”, he viajado con Liliana por esa ruta y en ese forká que atraviesa el camino como una bala de plata, como un chispazo de pájaro metálico.
Al introducirme a la poética de Liliana he ido cayendo en un extraño encanto, ese que lograban los antiguos narradores y cantores que se juntaban en torno al fogón mientras las estrellas pasaban sobre la Patagonia.
En su poesía hay una evocación al viaje, en ese irse, en el paso a paso se va develando la escritura, va naciendo la palabra ese pequeño capullo que luego será la poesía.

“Hay pájaros
 y también
chispazos de pájaros”.
Así inicia el libro con esos versos donde la mirada parece conjugarse con la palabra y empieza ese desarme, esa forma de búsqueda, ese renacer del lenguaje que encuentra en el chispazo la levedad de la vida la simplificación del vuelo.
En este viaje poético que nos propone la poeta vamos encontrando como en Jorge Tellier ese camino a la nostalgia, el sendero al recuerdo, la ruta a las sensaciones.

“Los viajes de ahora son eléctricos
aparatos que les cuentan a los otros
dónde está una
mandan fotos
cartas escritas en pantallitas minúsculas
hacen de bitácoras efímeras
la ruta sigue igual que antes
pura piedra no más…”

Acá en este fragmento del poema II podemos notar el encuentro de ese pasado nostálgico con este futuro tecnológico que reduce la bella distancia del viaje, que parece apagar el encanto de la inmensidad.
Ante el silencio profundo de las rutas patagónicas, ante su viento siempre viril, ante el idioma milenario de la arena, el forká de Liliana se vuelve casa, hogar en el camino, refugio para los viajeros.

“no vuela/no galopa
mi auto/detenidos estamos
quietos los dos/fumamos al costado
deja de ser auto/apenas reclino el asiento
es casa/techo en el desierto
abrigo…”

Las sensaciones, los deseos se potencian ante la inmensidad del sur, toman su forma se alargan son libres, aves que dejan la jaula para liberar en cada aleteo las pasiones de los cuerpos.

“rechinar los dientes/en la noche
es llamar al hambre/de tu sexo
ahora es cuando/tu mano me deshoja
sin edad/me vuelvo
tierna furia/entre la noche la luna
en un asiento”.

Leo este libro escuchando las variaciones de Goldberg, por un instante me siento parte del poema, siento que voy en el forká y de sus tripas viene es sonido tierno que va naciendo fruto de un pianista que yo apenas conozco Kimiko Ishizaka, un japonés, un libro, la Campazzo y allá afuera de las letras mismas el camino, la ruta, el silencio, el viento, la Patagonia y su dura libertad.

En la inmensidad en ese silencio magnifico que es el sur, comulgan lenguajes, sobreviven las lenguas ancestrales, viven en el hombre originario, la poeta se encuentra frente al lenguaje del otro, un lenguaje vivo, que rebautiza las cosas, que en su dulce pronunciación genera un extrañamiento y deja en evidencia lo limitado de nuestro lenguaje. Este encuentro es como un beso a nuestra boca, una bocanada de frescura traída a la sequedad de nuestro pobre idioma.

“Llevan en sus bolsas otras plantas
otras piedras/otras plumas
no tienen ni una gota
de miedo/saben los nombres de los pájaros
los nombran/dicen en susurros
rayadito/chucau
loica/monjita.
Estos ojos míos
cómodos/esta lengua mía
corta/estas manos mías
quietas/dicen
Pájaro.”

Liliana aprende en el viaje, y nos invita a aprender, la última palabra no está dicha hay que buscarla salir a la ruta, dejarse llevar por el viento, los recuerdos, las pasiones, sentir la intemperie de esta indomable tierra y saber escuchar en el murmullo de esa gente tímida que habita la lejanía. El regreso será con la sensación de haber encontrado un tesoro, un tesoro que también habita este bello poemario.

“Cuando viajo aprendo la otra lengua.
La que no tiene diccionario.
La lengua /de la huella.
Lo sé porque vuelvo cargada
de rumores que no cesan
de balbuceos que me enredan…”

Este pequeño cofre llamado “A boca de pájaro” tiene la frescura del redescubrimiento, la belleza simple de la mariposa y el susurro interminable de la voz volando con el viento.

Federico Espinosa.



domingo, 9 de agosto de 2015

Silencio


El silencio llego puntual 
a mis labios.

A esta hora justa
contemplo mi sombra
y emergo de ella
mudo como una flor
naciendo en la paz del sosiego.

Federico Espinosa.