martes, 20 de octubre de 2015

Camino y no me importa la muerte



Camino por el simple hecho de moverme
doy pasos y dejo huellas en el mundo
uno va sin razón alguna sigue el camino
inventa esta procesión de horizonte vacío,
¿a quién pueden importarle esta palabras
esta aventura gris de mi existencia?
seguramente a nadie y como mis huellas
esta palabras serán silencio y nada.

El rastro es la sombra de mi pasado
el rastro no se borra llena mi historia
deja una senda a mi futuro fantasma
a mi vida que se ocultara en el sudario
que será la cara de mis recuerdos.

Los pies avanzan quebrando distancias
me alejan de las cosas que amo
y también huyen de todos mis temores,
me siento más humano mientras camino
camino como un Jesús sin cruz
a veces miro el cielo y le hago preguntas
a ese padre que caminó por mi vida
sonriente silencioso y tan lejano,
la caminata de mi vida es polvo
que el viento arrastra hasta el infinito
es polvo un remolino futuro lleno de ausencia.

Camino y no me importa nada solo voy
la muerte es hoy una palabra deshabitada
y todo lo que soy se resume en pisadas
que dejan surcos vestigios de lo que soy
indicios de lo que alguna vez seré.

Escribo después de caminar
acaso este poema sea una extensión
de esos pasos cicatrizados del pasado,
en fin mis pies ahora reposan
eso a nadie le importara
es hora de volver al silencio
de esta ruidosa ciudad.


Federico Espinosa.

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