domingo, 27 de septiembre de 2015

La hora exacta de nuestra muerte


Perdimos la juventud
esa tarde
cuando el muerto
flotaba en el río,
aprendimos
a respetar la vida
mirando como la muerte
danzaba en los ojos abiertos
del ahogado.

Se nos fue la juventud
como un cadáver por el río.

Entonces crecimos
viendo como todo corre
fluye llenándonos de pasado
ocultándonos el asombro
de vivir sin el peso de la vida.

Perdiendo la juventud
entendimos
que la muerte es la danza
de las horas pasadas.

Pero qué difícil es
aprender el paso
de este baile
entender
que en su melodía
nace el réquiem
de nuestra futura muerte.

La hora exacta de nuestro reposo
nació cuando murió la juventud.

Federico Espinosa.

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