Sobre el cable las palomas
como prendas
en un cordel secándose al sol,
en una solo gota de agua
habita la inquietud de la lluvia,
en el pedazo de ala tirada en la vereda
el vuelo muestra la finitud de su aleteo.
Murmura la ciudad
y el poema no es exacto
sus pocas letras
son un acolchado percudido
roído, masticado
por la polilla del silencio.
La poesía es un pequeño continente
donde se refugia el mundo.
Federico Espinosa.
jueves, 24 de noviembre de 2016
lunes, 21 de noviembre de 2016
La sombra es mi lado cobarde
Contemplar las arrugas
como quien mira
un libro de historia,
en el asomo al mundo
uno escala día a día
las alturas de sus sueños,
la vejez parece entrar
por las manos
el cuerpo es un nido
frente a la tempestad
de las horas.
La sombra es mi lado cobarde
niega su huella al camino de tierra,
querer estar como cualquier naipe barato
enredado
en el azar de tu destino,
y sin embargo
a la hora del juego
soy la última carta
en el mazo,
la baraja con el arlequín
de manos arrugadas.
Federico Espinosa.
jueves, 17 de noviembre de 2016
El destino es esa mierda
Ni las alas en pleno vuelo
aseguran un buen destino,
se gastan las plumas
y ya en el suelo
el cuero se pone duro.
Con qué poco nos hacemos cadáveres.
Ya no sé si es tan frágil la vida
o tan infalible la muerte.
Acá cae una nueva mañana
y allá en Siria una nueva bomba.
El destino es esa mierda
de hombre crucificado.
No hablo de dioses ni de dios
digo de este hombre tan en vos y tan en mi.
Federico Espinosa
aseguran un buen destino,
se gastan las plumas
y ya en el suelo
el cuero se pone duro.
Con qué poco nos hacemos cadáveres.
Ya no sé si es tan frágil la vida
o tan infalible la muerte.
Acá cae una nueva mañana
y allá en Siria una nueva bomba.
El destino es esa mierda
de hombre crucificado.
No hablo de dioses ni de dios
digo de este hombre tan en vos y tan en mi.
Federico Espinosa
jueves, 10 de noviembre de 2016
La cruz y el barro rojo
La lluvia fina es el recuerdo
que me queda del niño,
quizás también el barro rojo
y ese olor a tierra triste,
el día era un ovillo
de minutos que se iban
envolviendo
para tejer las nuevas horas.
Un largo silencio
se quebró lloró la paloma,
y su queja rompió el instante
desentramo la extrañeza
borro el poema escrito
por la nostalgia del día.
Las flores de plástico
eran silencios
que adornaban la muerte.
Aquel día llovía
adentro y afuera de mi.
Federico Espinosa.
que me queda del niño,
quizás también el barro rojo
y ese olor a tierra triste,
el día era un ovillo
de minutos que se iban
envolviendo
para tejer las nuevas horas.
Un largo silencio
se quebró lloró la paloma,
y su queja rompió el instante
desentramo la extrañeza
borro el poema escrito
por la nostalgia del día.
Las flores de plástico
eran silencios
que adornaban la muerte.
Aquel día llovía
adentro y afuera de mi.
Federico Espinosa.
lunes, 7 de noviembre de 2016
Risa zíngara
La sangre corre por la calle
el auto ni siquiera se detuvo,
llora una anciana
grita mientras el dolor
como un manto
le tapa el cuerpo,
los nenes de la plaza
miran y aprenden
el significado de la sangre
sin calor ni latido.
Los gitanos se ríen
de la abuela
de su llanto
de la muerte
del pobre perro
que cruzó la calle
y no miro a los costados.
Hay dolores que no se entienden
porque todavía no nos cae la soledad,
ellos se reían de la anciana
como si la muerte fuera un chiste
una alegría zíngara
un cuento romaní,
en sus voces gruesas
y debajo de sus polleras
también descansa el fin
como una risa silenciosa.
Federico Espinosa
el auto ni siquiera se detuvo,
llora una anciana
grita mientras el dolor
como un manto
le tapa el cuerpo,
los nenes de la plaza
miran y aprenden
el significado de la sangre
sin calor ni latido.
Los gitanos se ríen
de la abuela
de su llanto
de la muerte
del pobre perro
que cruzó la calle
y no miro a los costados.
Hay dolores que no se entienden
porque todavía no nos cae la soledad,
ellos se reían de la anciana
como si la muerte fuera un chiste
una alegría zíngara
un cuento romaní,
en sus voces gruesas
y debajo de sus polleras
también descansa el fin
como una risa silenciosa.
Federico Espinosa
lunes, 31 de octubre de 2016
Un detalle corrompe la perfección
quién dijo
que el cielo es perfecto
que los ángeles son hermosos,
adonde está escrito
que los ojos azules
ven más lindo
que los marrones,
como sabemos
que una sonrisa
con dientes bien blancos
es más alegre
que aquella risa
de encías rojas.
que el cielo es perfecto
que los ángeles son hermosos,
adonde está escrito
que los ojos azules
ven más lindo
que los marrones,
como sabemos
que una sonrisa
con dientes bien blancos
es más alegre
que aquella risa
de encías rojas.
el detalle corrompe la perfección
de una imagen
la deja vacía
la desnuda
la muestra sin el alma
sin la esencia
sin la voz que habita
en ese más allá
después de la apariencia.
de una imagen
la deja vacía
la desnuda
la muestra sin el alma
sin la esencia
sin la voz que habita
en ese más allá
después de la apariencia.
Federico Espinosa
miércoles, 26 de octubre de 2016
Papá era eso
Se reía pero estaba triste
iba a todos lados
pero no quería estar,
sus propias palabras
lo herían lo ahogaban
le llenaban el adentro
de un silencio
tan profundo,
dentro de él
habitaba su tumba.
iba a todos lados
pero no quería estar,
sus propias palabras
lo herían lo ahogaban
le llenaban el adentro
de un silencio
tan profundo,
dentro de él
habitaba su tumba.
Papá era eso
un hombre lleno de infiernos.
un hombre lleno de infiernos.
Federico Espinosa
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