Cuatro caballos, cuatro relinchos y ningún quejido.
Mi sangre es la sangre de América en este suele nace
y en este suelo muere.
Eramos felices, sin saber que por el mar infinito
venían los hijos del sol, con el corazón lleno de furia
y la muerte en sus manos, raros hechizeros de extraños
espejos de agua estancada, tramaban en su mente el fin
de mis hermanos, mataron a los niños, violaron a la mujeres,
pisotearon a nuestros dioses, silenciaron nuestra lengua
con su idioma de sueños, nos hablaron de su dios del amor
y la paz que pregonaba pero sin temblares la mano como a su hijo
nos crucificaban, se llevaron todo nos dejaron la esclavitud,
antes moríamos de viejos cumpliendo un ciclo natural, ahora
enfermos y azotados nuestra tumba es una mina.
Miro el cielo y el amado cóndor me regala su ultimo vuelo,
el alma es libre y una fuente de eterna esperanza,
que sera de toda esta sangre derramada, en mi ultimo horizonte
imagino libertad y un mundo sin razas donde todo sea hermandad.
Cuatro caballos, cuatro relinchos y una muerte que se extiende
por América bajo cantos de esperanza.
POEMA DEDICADO AL POETA Y AMIGO RODRIGO LUYO
Mostrando entradas con la etiqueta Mientras charlamos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mientras charlamos. Mostrar todas las entradas
jueves, 30 de julio de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Al Flaco Spinetta
Te miro desde mi tiempo oigo tu voz fina y ardiente, una musa se baña en tus rulos, y la otra coquetea con las cuerdas de tu guitarra rud...
-
El río avanza hace frío miro sus aguas que dejan ir su sustancia su alma liquida, quisiera yo ese dejarme ir ese correr tan desprovisto de ...
-
El cráneo partido camina por el mundo con su vida muerta, y su ojo tuerto. Se levanto de su tumba sin saber por que, se escondió en en la ...
-
He aquí la caída de mi ser dentro de mi propia sombra, me arrastro por la espiral luminosa de la luna, se desangra toda mi esencia, pedazo...