domingo, 8 de mayo de 2016

Mis dos abuelas

Una de mis abuelas es alegre
camina, anda es movimiento.


-Hay que ver el mundo hasta
el último pestañeo- dice

Debes en cuando su corazón
se agranda el medico
le indica que deje de caminar
pero apenas sale del hospital
camina las calles,
peregrina de hijo a hijo
lleva un palo se apoya en él y sonríe.

Tuve otra abuela parca como la sal
vivía encerrada era quietud.

-Ese ya no es mi mundo, los que conocí
ya se fueron- decía

Cuando llovía por días enteros
esperaba que no quedara
ni un alma por las calles
y salía a oler la lluvia
porque en el silencio del pueblo
el aguacero la hacía parte del mundo.

Federico Espinosa.

miércoles, 27 de abril de 2016

El hambre espera la comida del mediodía

Tomé té pelado
no había pan sobre la mesa
ni siquiera esa cascara dura
que queda después de una semana.

Calenté el estomago
con los sorbos aromatizados
de ese saquito con gusto a canela.

Afuera la helada
y esos 5 bajo cero esperándome,
mi único calor de verano me lo daba el vaporcito
de mi taza y ese olor a vida que dan los yuyos.

Salgo al mundo soplo mis manos
me voy caminando mientras el bravo frío
me va achacando los huesos
a veces un tecito caliente le miente al estomago
y el hambre queda esperando la comida del mediodía.

Federico Espinosa.

domingo, 24 de abril de 2016

Mi pullover marrón pierde la vida

Veo la hilacha tiro de ella
voy desarmando la forma
del pullover marrón,
en minutos hebras sin sentido
ya no dibujan mis contornos.

Luego enrollo el hilo
voy formando una madeja
una pequeña bola de lana
una galaxia mínima
sostenida por mis manos.

Tiro el ovillo lo hago rodar
intento saber su porte
sostengo una punta
metros de fino hilo
hacen sobre el suelo distancia.

Mi pullover marrón ya no esta
quedo su esencia pero no su forma,
la hilacha era una herida
y mi mano se transformó en su muerte.

Al final todas las formas se deshilachan
algo de ellas nos queda en la memoria
la muerte tira de ese hilo descocido
la vida se empieza a escapar
se enrolla como una bola silenciosa.

Federico Espinosa.

domingo, 17 de abril de 2016

Legado


Pisábamos las flores
las cortábamos
las matábamos
y el crimen no nos dolía
su muerte era pequeña
y diminuta la ausencia.

Íbamos por el camino
dejando rosas muertas
nos sentíamos reyes
en ese genocidio
de pétalos rojos en la tierra.

Victimas sin idiomas
caían Claveles, Margaritas,
Pensamientos, y pobres Calas
destinadas a la muerte.

Éramos dioses asesinos
ingenuos niños
entendiendo el mundo.

Federico Espinosa.

lunes, 11 de abril de 2016

El punto y la razón

Un punto. Una razón.
El simple acto de la noche.
La caída del todo dentro
de la informidad de la nada.
La luz y la sombra enlazadas
mediante el acto copulativo
de dos cuerpos.
La mirada sin sueños. La desesperanza.
El lento transcurrir de la soledad sobre la piel.
La austera y fugaz presencia de la mariposa en el mundo.
Los latidos confundiéndose en el ánfora del tiempo.
Las arañas creando redes en las esquinas del olvido.
Las habitaciones del pasado cobijando fantasmas.
El futuro naciendo y asomándose por el horizonte.
Las manos de la ausencia recreándose en las futuras presencias.
El discurrir del agua. La forma sin forma de su cuerpo.
El vuelo del pájaro en la noche.
La mujer y el cielo. El pecado y el placer.
Las bocas y el viento. Los besos que ya no están.
El sin fin de las partidas. Los puertos lejanos.
Todo lo que pudo ser y no fue.
Todo lo que fue y ya no es.
La razón y el punto.
El punto y la razón
innatas lombrices en el cuerpo de la humanidad.
Federico Espinosa.

domingo, 10 de abril de 2016

Dirección

Dije palabras que hilaron destino
soy ese poema mal escrito
la consecuencia de mi acción.
Busqué el mundo entero
pero no entraba en las pocas horas de mi vida
Federico Espinosa.

Al Flaco Spinetta

  Te miro desde mi tiempo oigo tu voz fina y ardiente, una musa  se baña en tus rulos, y la otra coquetea con las cuerdas de tu guitarra rud...