jueves, 25 de octubre de 2012
jueves, 11 de octubre de 2012
Poemas
I
Perdido en la penumbra
de las voces,
voy buscando
la puerta
del silencio,
el ataúd marrón
del tiempo muerto.
II
Volví de los brazos
de la soledad,
dejé atrás su rostro
de ángel triste,
sin embargo
siento la sombra
de sus alas
volando sobre mi cabeza
como un destello
de locura,
que parte el cielo
de mi nuevo destino.
III
Aromas de silencio
perfuman
las palabras
de los labios secos.
VI
Hombres en el aire
del tiempo,
escupen maldiciones
a los pétalos
mudos y secos
de la vida.
V
Pieles descostándose
mientras
el viento pasa
degollando los instantes.
Perdido en la penumbra
de las voces,
voy buscando
la puerta
del silencio,
el ataúd marrón
del tiempo muerto.
II
Volví de los brazos
de la soledad,
dejé atrás su rostro
de ángel triste,
sin embargo
siento la sombra
de sus alas
volando sobre mi cabeza
como un destello
de locura,
que parte el cielo
de mi nuevo destino.
III
Aromas de silencio
perfuman
las palabras
de los labios secos.
VI
Hombres en el aire
del tiempo,
escupen maldiciones
a los pétalos
mudos y secos
de la vida.
V
Pieles descostándose
mientras
el viento pasa
degollando los instantes.
miércoles, 19 de septiembre de 2012
El Bibliotecario Eterno.
Defino su cara como una hoja, como un atardecer, como la oscura garganta de la noche.
Los naufragios cuelgan, son trapos sucios en los brazos de la soledad, mientras ésta camina silenciosa en la oscuridad del alma.
Los ecos galopan hacia los sutiles oídos del poeta ciego que es arrabal y troya, que es principio y fin, Alfa y Omega, voz eterna susurrando las mil y una noche por entre el viento y la lluvia de una Esparta olvidada.
Los naufragios cuelgan, son trapos sucios en los brazos de la soledad, mientras ésta camina silenciosa en la oscuridad del alma.
Los ecos galopan hacia los sutiles oídos del poeta ciego que es arrabal y troya, que es principio y fin, Alfa y Omega, voz eterna susurrando las mil y una noche por entre el viento y la lluvia de una Esparta olvidada.
miércoles, 8 de agosto de 2012
Boceto de un Lázaro.
En la llanura
de tu cuerpo
abrí mis ojos ciegos,
resucité
como aquel muerto
que vuelve,
despues del olvido
y la vida.
Rodé
como una piedra
cayendo
al abismo de tus labios,
donde aguardaba
la brisa del beso,
y el sol naranja de su alma,
que revivio a este hombre,
a este nuevo Lázaro.
-Lázaro despierta y ama- dijo ella
y yo ame tantas veces como pude.
de tu cuerpo
abrí mis ojos ciegos,
resucité
como aquel muerto
que vuelve,
despues del olvido
y la vida.
Rodé
como una piedra
cayendo
al abismo de tus labios,
donde aguardaba
la brisa del beso,
y el sol naranja de su alma,
que revivio a este hombre,
a este nuevo Lázaro.
-Lázaro despierta y ama- dijo ella
y yo ame tantas veces como pude.
martes, 26 de junio de 2012
ELLA
Amanece. El crepúsculo
desfallece y se esconde entre las hojas secas.
Miraba el mar. Un barco
pesquero caía en la profundidad de un horizonte casi infinito. Las gaviotas
vuelan como si este mundo nunca se fuera acabar.
-¿En qué pensas?-
-En tu piel de olas
salvajes-
-Anoche eras un
naufrago sin isla-
-¿Y hoy que soy?-
-La sombra del hombre
que eras ayer-
Quizás tiene razón. Y
solo soy eso, un pedazo de algo oscuro bajo el sol.
-¿Y vos que sos?-
-Yo soy el tatuaje de
tu alma-
-La brújula sin norte
de mi vida, querrás decir-
-Ya te dije sos una
sombra con el alma tatuada-
En realidad deje mi
alma en las profundidades de su piel. Cuantas veces aposté al olvido. Y perdí
en la ruleta de sus ojos grises.
-¿Qué soy para vos?-
-Lo que son todos los
hombres para mí-
-¿Qué?-
-Mis marionetas, mis
fichas de domino innecesarias-
-Algún día te vas a
enamorar-
-No, todas las almas me
pertenecen, pero ninguna es mía-
Miraba el mar desde la
ventana del hospital. Ella ya no estaba. En realidad ella nunca estuvo. Solo
fue su voz. Su canto de sirena que se robaba mi alma. Ahora entiendo vino por mí.
Soy un peón de ajedrez gastado. El ultimo movimiento dejo mi cabeza en sus
manos. Jaque mate envuelto en su sonrisa silenciosa.
martes, 5 de junio de 2012
HISTORIA DE LA VOZ DEL MINOTAURO EN EL VIENTO.
Lejos el rumor del
mar grita. Una voz aun más lejana reza la plegaria del ausente que alguna vez
partió entre lágrimas y una mirada llena de adiós y de muerte.
El espejo guarda
imágenes de días pasados, mortajas ausentes flotando por entre los dedos del
tiempo.
Detrás del llanto
solo hay valor o cobardía, huellas dejadas en la arena de una triste calle
envuelta en la polvareda del olvido.
Un hilo que busca
liberarte del laberinto de tu propia pesadilla, astillas que solo sirven para
una fogata en la tristeza del alma.
Sensaciones de
partidas hacia un incierto destino, manos llenas de despedidas y vacías de un
recibimiento entre sombras y luces lejanas.
La plegaria sigue su
camino místico, en algún lugar del mundo el ausente descansa en la eternidad
del sueño de su regreso.
Héroe que vive en una
falsa gloria. Derrotado el ausente cierra sus ojos, detrás una sonrisa
silenciosa ya no se atormenta por su apariencia, su muerte es su paz.
Su muerte es su
victoria, la deformidad de su cuerpo es el mito que abraza al tiempo, nadie
soñó con su mirada pues era un lienzo triste lleno de soledad.
Voz o mugido que
viaja por el tiempo recordándole al hombre que él esta ahí, en los laberintos
infinitos de su alma, aun espera, sabe
que su vida trasciende el hilo de las parcas.
Su vida fue lo que
quiso su destino, su destino fue la vida del eterno destierro, caer fue la
gloria que noche a noche añoraba en sus sueños, ya no hay laberintos más allá
de la muerte.
El ausente deja que
su voz y su mugido viajen junto al viento, que importa es libre, no más paredes
para sus ojos, solo plegarias envueltas en una dulce sonrisa.
jueves, 31 de mayo de 2012
Noche Corta
(Poema leído anoche en el Teatro del Viento. Neuquén Capital)
Que la noche es corta
ya no es una sensación,
es una verdad absoluta.
Es que tu cuerpo desnudo
tiene la armonía de lo infinito.
Necesito una noche eterna
para recorrerte
con el único paso
de mi lengua y su deseo.
Irme por ahí
por ese camino
donde escondes
la voz de tu gemido.
Desnudarte
el cuerpo, la piel y el alma
con estas manos
de sátiro loco.
Robar el agua dulce
de tu ánfora roja
hasta saciar esta sed.
Morder los pétalos
de tu deseo
hasta secarte la raíz de la pasión.
Penetrar la locura
que envuelve el delirio de tu sexo.
Llegar tan profundo dentro tuyo
y hacer que sientas el sol
de esta semilla que llevo dentro.
Y llenos de humedad
descansemos
cuerpo sobre cuerpo
saboreando la eternidad.
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