En la llanura
de tu cuerpo
abrí mis ojos ciegos,
resucité
como aquel muerto
que vuelve,
despues del olvido
y la vida.
Rodé
como una piedra
cayendo
al abismo de tus labios,
donde aguardaba
la brisa del beso,
y el sol naranja de su alma,
que revivio a este hombre,
a este nuevo Lázaro.
-Lázaro despierta y ama- dijo ella
y yo ame tantas veces como pude.
miércoles, 8 de agosto de 2012
martes, 26 de junio de 2012
ELLA
Amanece. El crepúsculo
desfallece y se esconde entre las hojas secas.
Miraba el mar. Un barco
pesquero caía en la profundidad de un horizonte casi infinito. Las gaviotas
vuelan como si este mundo nunca se fuera acabar.
-¿En qué pensas?-
-En tu piel de olas
salvajes-
-Anoche eras un
naufrago sin isla-
-¿Y hoy que soy?-
-La sombra del hombre
que eras ayer-
Quizás tiene razón. Y
solo soy eso, un pedazo de algo oscuro bajo el sol.
-¿Y vos que sos?-
-Yo soy el tatuaje de
tu alma-
-La brújula sin norte
de mi vida, querrás decir-
-Ya te dije sos una
sombra con el alma tatuada-
En realidad deje mi
alma en las profundidades de su piel. Cuantas veces aposté al olvido. Y perdí
en la ruleta de sus ojos grises.
-¿Qué soy para vos?-
-Lo que son todos los
hombres para mí-
-¿Qué?-
-Mis marionetas, mis
fichas de domino innecesarias-
-Algún día te vas a
enamorar-
-No, todas las almas me
pertenecen, pero ninguna es mía-
Miraba el mar desde la
ventana del hospital. Ella ya no estaba. En realidad ella nunca estuvo. Solo
fue su voz. Su canto de sirena que se robaba mi alma. Ahora entiendo vino por mí.
Soy un peón de ajedrez gastado. El ultimo movimiento dejo mi cabeza en sus
manos. Jaque mate envuelto en su sonrisa silenciosa.
martes, 5 de junio de 2012
HISTORIA DE LA VOZ DEL MINOTAURO EN EL VIENTO.
Lejos el rumor del
mar grita. Una voz aun más lejana reza la plegaria del ausente que alguna vez
partió entre lágrimas y una mirada llena de adiós y de muerte.
El espejo guarda
imágenes de días pasados, mortajas ausentes flotando por entre los dedos del
tiempo.
Detrás del llanto
solo hay valor o cobardía, huellas dejadas en la arena de una triste calle
envuelta en la polvareda del olvido.
Un hilo que busca
liberarte del laberinto de tu propia pesadilla, astillas que solo sirven para
una fogata en la tristeza del alma.
Sensaciones de
partidas hacia un incierto destino, manos llenas de despedidas y vacías de un
recibimiento entre sombras y luces lejanas.
La plegaria sigue su
camino místico, en algún lugar del mundo el ausente descansa en la eternidad
del sueño de su regreso.
Héroe que vive en una
falsa gloria. Derrotado el ausente cierra sus ojos, detrás una sonrisa
silenciosa ya no se atormenta por su apariencia, su muerte es su paz.
Su muerte es su
victoria, la deformidad de su cuerpo es el mito que abraza al tiempo, nadie
soñó con su mirada pues era un lienzo triste lleno de soledad.
Voz o mugido que
viaja por el tiempo recordándole al hombre que él esta ahí, en los laberintos
infinitos de su alma, aun espera, sabe
que su vida trasciende el hilo de las parcas.
Su vida fue lo que
quiso su destino, su destino fue la vida del eterno destierro, caer fue la
gloria que noche a noche añoraba en sus sueños, ya no hay laberintos más allá
de la muerte.
El ausente deja que
su voz y su mugido viajen junto al viento, que importa es libre, no más paredes
para sus ojos, solo plegarias envueltas en una dulce sonrisa.
jueves, 31 de mayo de 2012
Noche Corta
(Poema leído anoche en el Teatro del Viento. Neuquén Capital)
Que la noche es corta
ya no es una sensación,
es una verdad absoluta.
Es que tu cuerpo desnudo
tiene la armonía de lo infinito.
Necesito una noche eterna
para recorrerte
con el único paso
de mi lengua y su deseo.
Irme por ahí
por ese camino
donde escondes
la voz de tu gemido.
Desnudarte
el cuerpo, la piel y el alma
con estas manos
de sátiro loco.
Robar el agua dulce
de tu ánfora roja
hasta saciar esta sed.
Morder los pétalos
de tu deseo
hasta secarte la raíz de la pasión.
Penetrar la locura
que envuelve el delirio de tu sexo.
Llegar tan profundo dentro tuyo
y hacer que sientas el sol
de esta semilla que llevo dentro.
Y llenos de humedad
descansemos
cuerpo sobre cuerpo
saboreando la eternidad.
lunes, 23 de abril de 2012
El Informe del Verdugo
La herida estaba abierta, arrojaba pequeños saltos de
sangre, que caía sobre el suelo y formaba
un charco rojo en la tierra y despedía burbujas blancas, la mano era una venda
inservible cediendo al cauce sanguíneo que se escapaba por la fisura de los
dedos.
Nada podía hacer, estaba a merced de la negra parca,
sabía que el ejecutor cumpliría a la perfección su acto, ya sea por inercia o
puro instinto asesino, nada había por hacer, solo cerrar los ojos y entregarme
a los designios del destino, pero no es tan fácil renunciar a esta vida,
desprenderse de todo aquello que a uno lo rodea, es como que sentir el fin
cercano le al hombre nuevos valores, acaso multiplica la idiotez de la
valentía.
En un descuido el combate comenzó nuevamente, golpes de
puño, patadas, cabezazos y un susurro que bajo la lluvia no se escucho, y otra
vez de rodillas en el suelo, con una nueva herida que abría otro boquete por
donde la sangre escapaba, esta vez no había atajos para la muerte.
La mirada estaba perdida entre la nada y la lluvia,
buscaba quizás la vaga y esporádica esperanza que todo hombre espera, esa
añoranza de salvación, ese simple espejismo que trae consigo la inmediata
destrucción.
Y mientras el agua adelanta el funeral con sus lágrimas,
la fuerza parece irse de los miembros
que poco a poco van perdiendo su calor, solo la voz resiste y pide
clemencia es en vano, Julio Cesar diría “La suerte está echada”.
Ya los sentidos comienzan a ceder pero para apurar el fin
la patada llega a la cabeza, y boca abajo los labios se humedecen con el agua y
el barro, la impotencia llega en forma de llanto y arrastra el ultimo hálito de
vida como un mísero gusano, la terrible sensación de que algo se pierde para
siempre y ver frente a los ojos el caño del revólver y recordar todo lo que
hiciste en la vida, antes que la bala entre a tu cabeza y reviente tus sesos
para asesinarte.
Pobre hombre tuve que matarlo, no sé quien era pero creo
que sabía demasiado, fui su verdugo como tantas veces lo he sido de otros
hombres.
En el informe de mis asesinatos debo decir que todas las
victimas cumplen el mismo patrón antes de su muerte.
Segundo Adelanto de mi futuro tercer libro. "Las Puertas"
martes, 17 de abril de 2012
El Fantasma
Merodeo la plaza,
el arenero
es la puerta al infierno
y las hamacas
las prisiones del alma errante.
Voy de pared en pared
descubriendo
las iniciales del mundo,
el tiempo
apuñala la vida
pero no puede
matar los recuerdos,
detrás de la puerta
los amantes
se estrujan los labios,
se comen parte por parte
y la pasión parece
un deseo caníbal.
Mi bruma va
como un barco perdido,
veo
los hilos de las vida,
cada marioneta
gesticula
y en sus movimientos
se esconde el fin,
la tijera
corta los hilos,
la tijera es la muerte,
fría como el acero
certera como la furia de dios.
Y voy trashumándome
soy algo que fue,
el hombre y el todopoderoso
no me han reservado
el descanso eterno,
merodeo
el mundo, no encuentro la salida
a sus escurridizos pasadizos,
la reseña
de mi ser ha caído
dentro de la voz del vacío,
soy, ¿que soy?
si frente al espejo
mi imagen se desvanece,
puedo ver detrás del espejo,
donde el general rojo
espera
para invadir la tierra,
y así camino
sin huellas ni pasos,
no tengo lugar en el mundo
y tampoco en el inframundo,
soy el desterrado,
el condenado,
el eterno andante,
el errante sin patria, sin voz
y sin cuerpo.
viernes, 13 de abril de 2012
La Noche de la Sirena
Caía la lluvia de forma persistente y con tal fuerza que parecía tener voluntad propia. La calle comenzaba a inundarse y el agua corría furiosa como un río salvaje llevando todo tipo de basura a su destino en las bocas de tormenta.
A lo lejos avanza alguien a paso lento como temiendo la cercanía de una trampa. En su mano reluce el cristal de una botella ya vacía. Un ser ebrio y desorientado camina bajo el gran diluvio parecido a su vida.
Mientras los relámpagos iluminan el cielo cubierto de enormes nubes negras, un trueno poderoso hace temblar la tierra. El hombre se ha quedado parado en el medio de la vereda, por su barba crecida avanzan las gotas buscando el suelo, su ropa parece adherírsele a la piel pues se ha mojado toda, su mirada se ha quedado estática sobre el centro de esa marea de agua sucia, la botella cae y es arrastrada por la correntada pero el parece no haberse dado cuenta. Un nuevo relámpago ilumina toda le escena, el viejo ebrio grita con todas sus fuerzas, sus palabras no se entienden, quiere correr pero cae y en el movimiento desesperado de sus brazos puede notarse que el miedo más atroz lo ha invadido, intenta huir como si fuera un niño que comienza a gatear. Creo que no se ha dado cuenta de mi presencia. Tiene los ojos abiertos enormemente y su rostro es una mueca rígida de terror, a duras penas se ha puesto de pie. Puedo ver que tiembla al grito de –No estoy loco usted también la está viendo- por un momento pienso que me habla a mí, pero al instante el señala el otro lado de la vereda y vuelve a gritar –Usted también la vio- recién ahí puedo ver que hay otra persona, no distingo si es hombre o mujer pero noto en su mirada una especie de extraña sonrisa, mueve perspicazmente su cabeza y con su mano derecha me señala el centro de la calle inundada, en el medio de la misma una bella mujer nadando muestra feliz las escamas de su aleta.
Al otro día en el bar de la esquina todos se burlan del pobre borrachín que jura y perjura que ante sus ojos la noche anterior nado una sirena. Yo sé que no miente y también lo sabe el hombre o la mujer de la extraña sonrisa.
Uno de los cuentos de un futuro libro titulado "Las Puertas"
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