miércoles, 7 de septiembre de 2016

El filósofo Mena

El profesor siempre le preguntaba
- ¿Y Mena por qué piensa que es así?-
Él siempre respondía - Es así porque es así-
Las carcajadas brotaban en el aula.

Algo de ese recuerdo vino hoy
me pregunte a mi mismo
¿por qué esto es así?
la realidad es que es así
porque debe ser de esa manera
porque aunque se vean muchos caminos
nuestros pasos solo siguen un sendero.

Es así porque es así uno anda a ciegas
buscando respuestas en la oscuridad.

Federico Espinosa.

martes, 9 de agosto de 2016

Asumo los pasos de mi errancia

Me levanto regreso al mundo
resucito con el agua en la cara,
le robo el Nestum al bebé, 
salgo los trámites me joden
pago el alquiler
una de las mejores maneras
de despilfarrar dinero,
me voy al centro
busco una revista de poesía
y no la encuentro,
debo ir al correo
pero quiero dejarlo para la tarde
me come el remordimiento
a veces uno se toma
demasiado en serio las cosas,
el sol el poncho de los pobres
hace un poco más suave la mañana,
miro vidrieras
lo que ayer valía unos pesos
hoy vale casi una vida,
estoy en una ciudad siempre gris
no sé si el destino es trágico
en la disquera suena Uomo del sud de Piazzola
siento tanta tristeza
yo soy un chico del sur
no sé qué demonios
hago en esta ciudad,
extraño la lluvia eterna,
la nieve silenciosa,
el ruido de ola de los álamos;
aunque uno se estire como un elástico
tu origen te hace volver,
tantas veces envidie a los loros
que siempre se iban sabiendo
que en unos meses volverían,
ya sé que uno toma decisiones
que vienen consecuencias
y que hay que asumirlas
pero hoy como nunca extraño
y asumo los pasos de mi errancia.
Federico Espinosa.

sábado, 6 de agosto de 2016

Poema a Ana Bolena

(Escrito bajo el delirio de un vino añejo)
La luz entrando por la ventana
llenando de claridad la habitación,
iluminando sobre la cama el cuerpo desnudo de Ana.
Sus dos hermosos montes blancos y su división
yacen cerca de mis manos que la cubren como guantes de lana,
tantas palabras para decir simplemente,
¡que linda es la cola de Ana!
La mesa de luz posa un vaso de agua en extinción,
que deja rodar una gota sobre la superficie plana…
Enciendo el ventilador que gira como una eterna
canción, tu cuerpo desnudo se estremece y te cubres
con la sabana.
El sol acapara todo el cuarto como una gran explosión
y trasluce debajo de las sabanas los tristes pezones de Ana,
que resurge de la cama y camina desnuda hacia la ventana.
Sonríe y con mucha sensualidad cierra las ventanas de mi imaginación.
Federico Espinosa.

sábado, 23 de julio de 2016

Mi libro Intemperie se puede comprar online.

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miércoles, 20 de julio de 2016

Disparos

Disparos
vidas que se van,
disparos
figuras que se borran,
disparos
ausencias que llegan,
disparos
nombres que se tachan,
disparos
sonrisas perdidas,
disparos
sueños que se duermen,
disparos
dolor de madre sin hijo,
disparos
sangre envuelta en lágrimas,
disparos
muerte buscando cuerpos,
vidas, figuras, nombres,
sonrisas, sueños, sangre,
muerte dejando
ausencias, dolor, lágrimas,
muerte ese silencio
que nadie se atreve a pronunciar.

Disparos
recolectando vidas
en los barrios del oeste.
Disparos clandestinos,
disparos policiales,
la muerte disfrazada de bala,
la bala sin bandera,
la bala asesina
que sale buscando
a su victima
cuando estalla
ese maldito disparo.

Federico Espinosa.

martes, 5 de julio de 2016

EL INFORME DEL VERDUGO

La herida estaba abierta, arrojaba pequeños saltos de sangre, que caían sobre el suelo y formaban un charco rojo en la tierra y despedían burbujas blancas, la mano era una venda inservible cediendo al cauce sanguíneo que se escapaba por la fisura de los dedos.
Nada podía hacer, estaba a merced de la negra parca, sabía que el ejecutor cumpliría a la perfección su acto, ya sea por inercia o puro instinto asesino, nada había por hacer, solo cerrar los ojos y entregarme a los designios del destino, pero no es tan fácil renunciar a esta vida, desprenderse de todo aquello que a uno lo rodea, es como que sentir el fin cercano le al hombre nuevos valores, acaso multiplica la idiotez de la valentía.
En un descuido el combate comenzó nuevamente, golpes de puño, patadas, cabezazos y un susurro que bajo la lluvia no se escucho, y otra vez de rodillas en el suelo, con una nueva herida que abría otro boquete por donde la sangre escapaba, esta vez no había atajos para la muerte.
La mirada estaba perdida entre la nada y la lluvia, buscaba quizás la vaga y esporádica esperanza que todo hombre espera, esa añoranza de salvación, ese simple espejismo que trae consigo la inmediata destrucción.
Y mientras el agua adelanta el funeral, la fuerza parece irse de los miembros que poco a poco van perdiendo su calor, solo la voz resiste y pide clemencia es en vano, Julio Cesar diría “La suerte está echada”.
Los sentidos comienzan a ceder pero para apurar el fin la patada llega a la cabeza, y boca abajo los labios se humedecen con el agua y el barro, la impotencia llega en forma de llanto y arrastra el ultimo hálito de vida como un mísero gusano, la terrible sensación de que algo se pierde para siempre y ver frente a los ojos el caño del revólver y recordar todo lo que hiciste en la vida, antes que la bala entre a tu cabeza y reviente tus sesos para asesinarte.
Pobre hombre tuve que matarlo, no sé quien era pero creo que sabía demasiado, fui su verdugo como tantas veces lo he sido de otros hombres.
En el informe de mis asesinatos debo decir que todas las victimas cumplen el mismo patrón antes de su muerte.

Federico Espinosa.

lunes, 4 de julio de 2016

Todo es una extensión del silencio


La uñas crecen más allá de la vida,
escarban el recuerdo
reducido al espacio del ataúd,
se extienden por debajo de la luz
son las raíces del muerto.

Los cadáveres van enraizando
el subsuelo sin dios de la muerte,
y desde abajo socavan
construyen esa historia
parecida al miedo,
van pariendo la imagen
de sus fantasmas.

La rebelión es un ánima
de uñas largas,
“vendrá la muerte y tendrá tus ojos”
vendrá la vida y tendrás tu muerte,
todo es una extensión del silencio.

Federico Espinosa.

Al Flaco Spinetta

  Te miro desde mi tiempo oigo tu voz fina y ardiente, una musa  se baña en tus rulos, y la otra coquetea con las cuerdas de tu guitarra rud...