domingo, 3 de mayo de 2015

Nunca.



Nunca sabré lo que pasa en el cielo
deje de ser ángel
cuando el creador me vomitó en la tierra,
soy un ser vinagre
hijo de una noche de vino
me predijo la nausea, la arcada
de un estomago revuelto,
y nací como un vástago devuelto vomitado.

Nunca sabré lo que pasa en el cielo
oruga eterna de vuelo dormido.

Federico Espinosa.

domingo, 26 de abril de 2015

Cenizas



Cenizas.
La ceniza
detrás el sol
y esa pequeña oscuridad
entre el cielo y la tierra,
los pensamiento
se vuelven fantasmas
polvos de arena
que el viento
hace caminar
por el costado
de la ruta.
Los perros grises
las aves grises
las miradas grises
y esta sensación
de un tango gris
sonando en el alma.
El tiempo
se pierde
entre los ojos
y ese sol oscuro,
entre los ojos
y la memoria
de la ceniza
que pasa por el mundo
fugaz y eterna.

domingo, 29 de marzo de 2015

Luces.



      ¿Que es lo que hago parado en esta ruta?
      ¿que es lo que hago aquí en esta noche?,
      cuando solo veo luces que se van
      sonidos que deja el movimiento,
      y ese miedo de vacío, de sentirse tan solo
      como una tumba sin nombre.

      Pero acá estoy envuelto por la oscuridad
      y este pensamiento que busca saber
      ¿porque hoy me siento una sombra
      frente a la ruta?, Que hago aquí,
      quiero ver los pasos de mi futuro
      y solo veo luces como luciérnagas
      despedidas hacia la muerte.

      La ruta de un lado y del otro
      parece un beso eterno de labios negros,
      y en ese beso se va ahogando mi existencia
      van quedando pedazos de mi ser
      en la red del tiempo en el hueco del pasado.

      Esta manía de pensar mientras espero
      esta certeza de saber que en algún momento
      iré como una luz alumbrando la oscura noche
      que envuelve a la ruta.

      Federico Espinosa.

domingo, 1 de marzo de 2015

Niñando.



Aquel niño
que quería esconder el sol
dentro de su cuaderno blanco,
ese niño
pensaba que las mariposas
eran labios voladores
susurrando cuentos al viento,
el niño 
subía a los viejos álamos
y soñaba que viajaba en un barco
las hojas imitaban las voz del mar
y él sonreía era feliz,
el niño ese
que frente al mundo era mudo
y se dormía mirando las nubes
imaginando que otra mirada 
las esperaba en otro cielo,
ese niño
que creció junto a cada letra
a cada linea
a cada libro
a cada autor,
es hoy este hombre que soy,
este minúsculo ser 
que sigue soñando
que sigue aferrado a la voz de la poesía,
el hombre que un día morirá
y quizás sea una noble mariposa
susurrándole cuentos al viento.

Federico Espinosa


domingo, 15 de febrero de 2015

La ciudad.


Veo hacia el horizonte
donde el sol
quema la cabellera
descuidada de la ciudad,
a lo lejos la sombra de un pájaro
se pierde como una silueta
de ceniza desapareciendo en la lejanía.

Las calles de piedra y arena
parecen incendiarse
con un fuego incoloro,
las casillas de las tomas
envueltas con bolsas negras
cobijan a los niños
bajo su sombra calurosa.

La estrella que ilumina el día
avanza implacable,
los pobres perros callejeros
caminan desorientados
con sus lenguas afuera
buscando el milagro de revivir
en un charquito de agua podrida.


Del otro lado de este infierno
cruza el río
algunos se bañan,
otros pasean en sus autos alta gama
las mujeres hacen ejercicio,
los abuelos cholulos con sus caniches toy
caminando bajo la sombra de los árboles,
hay algo de cielo e infierno en esta ciudad
solo quisiera saber quienes son los ángeles?
y quienes los demonios?.


Federico Espinosa.

Al Flaco Spinetta

  Te miro desde mi tiempo oigo tu voz fina y ardiente, una musa  se baña en tus rulos, y la otra coquetea con las cuerdas de tu guitarra rud...