viernes, 23 de diciembre de 2016

Vestigios de las voces que fui

¿Donde duermen las voces
que bautizaron
la inocencia de mis labios?
antes hojas verdes
hoy hojas petrificadas
en una piedra.
El tono de mi niño
yace en el recuerdo
donde el tero
con su teru teru
rompe la noche.
Mis voces se ahogan
en la garganta
de aquel insolente
que con una mirada
quería enamorar a Medusa.
En que oscuro cofre
escondí y olvide
la inocente pronunciación
de la palabra amar.
Si la voces de cada etapa
son desterradas
a nuestro desierto
a nuestro olvido
que me queda hoy
más que esta sed
de palabra
llamada silencio.
Federico Espinosa.

martes, 20 de diciembre de 2016

Contemplación de los árboles

De silencios visten los árboles
su poesía es un bello vacío,
las huellas de sus pies
son raíces aferradas al mundo
la rama hace sombra al andar
es una forma lenta
de ir tras la distancia,
siempre hacia arriba
buscando la incertidumbre
de la lejanía,
ser árbol ser quietud honrosa
un letargo que hace sombra
en las furiosas tardes
de los hombres meteóricos.

Federico Espinosa.


lunes, 5 de diciembre de 2016

Mono no aware (o la dulce tristeza de las cosas)

la mujer dormida
se lleva la paz del mundo
afuera el viento y sus furias
decapitan flores,
que fina es la línea
que separa la serenidad
de la piel en reposo
del caos desordenado,
apenas un vidrio
apenas unos ojos cerrados
y en esa contradicción
hay tanta vida perdida,
días de arena en el aire
se repetirán
hasta el fin de los tiempos
pero esta mujer
dormida
frente a mis ojos
será hoy y solo hoy
hasta el final de mis días.

Federico Espinosa.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Una reseña a Oido libro de Pablo Cazayous



Oído o los silencios que habitan la palabra.
Opinión de Oído nuevo libro de poemas de Pablo Cazayous.


¿Pablo qué tipo de poeta sos? siempre quise hacerle esa pregunta a Pablo Cazayous, creo que me diría soy histriónico, movedizo, directo, capturador de las palabras precisas, en fin creo que él diría eso o quizás yo diría eso de él.
En su nuevo libro de poemas “Oído” el poeta va de la poesía al acto narrativo sin que en el mismo deje de percibirse su alma poética, Pablo hace nacer de una palabra chiquita un inmenso poema que puede buscar el origen de aquella primer palabra por eso dice en estos versos
“Palabra, palabras
eco de la distancia
que habrá sido
sustantivo o verbo”
Ese buscador, explorador del génesis del primer vocablo, busca que esa palabra que interpela su mente se deje ver, sea  una acción un dejarse ser para los demás o esa junta de letras que designan un algo y quizás un todo.
“Quiero encontrarte
escribirte.
Dime si te encuentro
cómo te nombro”
Luego siguiendo el sendero del oído los silencios se van rompiendo, un arco iris de palabras van quedando plasmadas dentro del poemario, buscar una realidad en la palabra es buscar la voz del poeta con aquello que lo rodea que lo acerca a la sociedad, a la ciudad, a los otros, Dice en uno de sus poemas
“se justifica un enfermero
por la ausencia de una aguja
se justifica un cocinero
por la ausencia de un plato”
En esta forma de interpelar la realidad buscándole una respuesta a la justificación el poeta llega con sus maneras, con sus propias palabras a un pedido casi unánime que yace en los labios de una sociedad dormida
pero señores, no me justifiquen
los atropellos, los crímenes
las desapariciones, “la conquista
de los pueblos”,
no me pongan una cruz
diciéndome: “perdón, fueron errores”
El camino del libro fluye como un río claro, se ven sus profundidades sus peces de colores que si pudieran pintarían la guerra con sus escamas de vida.
Todo poeta tiene un alma inquieta, que busca darle forma, moldear esta arcilla infinita de las palabras todo eso unido a la mirada cubierta por el asombro va derivando en una narrativa de germinación poética
Nos enseñaron que somos árboles, que crecemos desde debajo de la tierra, que nos alimentamos de cosas muertas, para darle oxígeno a cosas vivas que después serán cosas muertas. Qué difícil es el transcurrir de los árboles, cuan complicado es. Sería tan fácil, si nos hubieran dejado ser, simplemente florecer al ser
Dejándome llevar por los sonidos de Oído solo puedo asociarlo con esa bella melodía de la lluvia, con esa fragilidad de la rosa frente al viento, con la sensación de sabiduría detrás de la vejez, Oído es un libro escrito por un poeta rotundamente humano, que se da en versos y florece como debe florecer un buen poeta en el alma de los demás.

Federico Espinosa.