viernes, 23 de diciembre de 2016

Vestigios de las voces que fui

¿Donde duermen las voces
que bautizaron
la inocencia de mis labios?
antes hojas verdes
hoy hojas petrificadas
en una piedra.
El tono de mi niño
yace en el recuerdo
donde el tero
con su teru teru
rompe la noche.
Mis voces se ahogan
en la garganta
de aquel insolente
que con una mirada
quería enamorar a Medusa.
En que oscuro cofre
escondí y olvide
la inocente pronunciación
de la palabra amar.
Si la voces de cada etapa
son desterradas
a nuestro desierto
a nuestro olvido
que me queda hoy
más que esta sed
de palabra
llamada silencio.
Federico Espinosa.

martes, 20 de diciembre de 2016

Contemplación de los árboles

De silencios visten los árboles
su poesía es un bello vacío,
las huellas de sus pies
son raíces aferradas al mundo
la rama hace sombra al andar
es una forma lenta
de ir tras la distancia,
siempre hacia arriba
buscando la incertidumbre
de la lejanía,
ser árbol ser quietud honrosa
un letargo que hace sombra
en las furiosas tardes
de los hombres meteóricos.

Federico Espinosa.


lunes, 5 de diciembre de 2016

Mono no aware (o la dulce tristeza de las cosas)

la mujer dormida
se lleva la paz del mundo
afuera el viento y sus furias
decapitan flores,
que fina es la línea
que separa la serenidad
de la piel en reposo
del caos desordenado,
apenas un vidrio
apenas unos ojos cerrados
y en esa contradicción
hay tanta vida perdida,
días de arena en el aire
se repetirán
hasta el fin de los tiempos
pero esta mujer
dormida
frente a mis ojos
será hoy y solo hoy
hasta el final de mis días.

Federico Espinosa.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Una reseña a Oido libro de Pablo Cazayous



Oído o los silencios que habitan la palabra.
Opinión de Oído nuevo libro de poemas de Pablo Cazayous.


¿Pablo qué tipo de poeta sos? siempre quise hacerle esa pregunta a Pablo Cazayous, creo que me diría soy histriónico, movedizo, directo, capturador de las palabras precisas, en fin creo que él diría eso o quizás yo diría eso de él.
En su nuevo libro de poemas “Oído” el poeta va de la poesía al acto narrativo sin que en el mismo deje de percibirse su alma poética, Pablo hace nacer de una palabra chiquita un inmenso poema que puede buscar el origen de aquella primer palabra por eso dice en estos versos
“Palabra, palabras
eco de la distancia
que habrá sido
sustantivo o verbo”
Ese buscador, explorador del génesis del primer vocablo, busca que esa palabra que interpela su mente se deje ver, sea  una acción un dejarse ser para los demás o esa junta de letras que designan un algo y quizás un todo.
“Quiero encontrarte
escribirte.
Dime si te encuentro
cómo te nombro”
Luego siguiendo el sendero del oído los silencios se van rompiendo, un arco iris de palabras van quedando plasmadas dentro del poemario, buscar una realidad en la palabra es buscar la voz del poeta con aquello que lo rodea que lo acerca a la sociedad, a la ciudad, a los otros, Dice en uno de sus poemas
“se justifica un enfermero
por la ausencia de una aguja
se justifica un cocinero
por la ausencia de un plato”
En esta forma de interpelar la realidad buscándole una respuesta a la justificación el poeta llega con sus maneras, con sus propias palabras a un pedido casi unánime que yace en los labios de una sociedad dormida
pero señores, no me justifiquen
los atropellos, los crímenes
las desapariciones, “la conquista
de los pueblos”,
no me pongan una cruz
diciéndome: “perdón, fueron errores”
El camino del libro fluye como un río claro, se ven sus profundidades sus peces de colores que si pudieran pintarían la guerra con sus escamas de vida.
Todo poeta tiene un alma inquieta, que busca darle forma, moldear esta arcilla infinita de las palabras todo eso unido a la mirada cubierta por el asombro va derivando en una narrativa de germinación poética
Nos enseñaron que somos árboles, que crecemos desde debajo de la tierra, que nos alimentamos de cosas muertas, para darle oxígeno a cosas vivas que después serán cosas muertas. Qué difícil es el transcurrir de los árboles, cuan complicado es. Sería tan fácil, si nos hubieran dejado ser, simplemente florecer al ser
Dejándome llevar por los sonidos de Oído solo puedo asociarlo con esa bella melodía de la lluvia, con esa fragilidad de la rosa frente al viento, con la sensación de sabiduría detrás de la vejez, Oído es un libro escrito por un poeta rotundamente humano, que se da en versos y florece como debe florecer un buen poeta en el alma de los demás.

Federico Espinosa.


jueves, 24 de noviembre de 2016

Murmura la ciudad y el poema no es exacto

Sobre el cable las palomas 
como prendas 
en un cordel secándose al sol,
en una solo gota de agua
habita la inquietud de la lluvia,
en el pedazo de ala tirada en la vereda
el vuelo muestra la finitud de su aleteo.

Murmura la ciudad
y el poema no es exacto
sus pocas letras
son un acolchado percudido
roído, masticado
por la polilla del silencio.

La poesía es un pequeño continente
donde se refugia el mundo.

Federico Espinosa.





lunes, 21 de noviembre de 2016

La sombra es mi lado cobarde

Contemplar las arrugas
como quien mira
un libro de historia,
en el asomo al mundo
uno escala día a día
las alturas de sus sueños,
la vejez parece entrar
por las manos
el cuerpo es un nido
frente a la tempestad
de las horas.

La sombra es mi lado cobarde
niega su huella al camino de tierra,

querer estar como cualquier naipe barato
enredado
en el azar de tu destino,
y sin embargo
a la hora del juego
soy la última carta
en el mazo,
la baraja con el arlequín
de manos arrugadas.

Federico Espinosa.

jueves, 17 de noviembre de 2016

El destino es esa mierda

Ni las alas en pleno vuelo
aseguran un buen destino,
se gastan las plumas
y ya en el suelo
el cuero se pone duro.

Con qué poco nos hacemos cadáveres.

Ya no sé si es tan frágil la vida
o tan infalible la muerte.

Acá cae una nueva mañana
y allá en Siria una nueva bomba.

El destino es esa mierda 
de hombre crucificado.

No hablo de dioses ni de dios
digo de este hombre tan en vos y tan en mi.

Federico Espinosa


jueves, 10 de noviembre de 2016

La cruz y el barro rojo

La lluvia fina es el recuerdo
que me queda del niño,
quizás también el barro rojo
y ese olor a tierra triste,
el día era un ovillo
de minutos que se iban
envolviendo
para tejer las nuevas horas.

Un largo silencio
se quebró lloró la paloma,
y su queja rompió el instante
desentramo la extrañeza
borro el poema escrito
por la nostalgia del día.

Las flores de plástico
eran silencios
que adornaban la muerte.

Aquel día llovía
adentro y afuera de mi.

Federico Espinosa.








lunes, 7 de noviembre de 2016

Risa zíngara

La sangre corre por la calle
el auto ni siquiera se detuvo,
llora una anciana
grita mientras el dolor
como un manto
le tapa el cuerpo,
los nenes de la plaza
miran y aprenden
el significado de la sangre
sin calor ni latido.

Los gitanos se ríen
de la abuela
de su llanto
de la muerte
del pobre perro
que cruzó la calle
y no miro a los costados.

Hay dolores que no se entienden
porque todavía no nos cae la soledad,
ellos se reían de la anciana
como si la muerte fuera un chiste
una alegría zíngara 
un cuento romaní,
en sus voces gruesas
y debajo de sus polleras
también descansa el fin
como una risa silenciosa.

Federico Espinosa






lunes, 31 de octubre de 2016

Un detalle corrompe la perfección

quién dijo
que el cielo es perfecto
que los ángeles son hermosos,
adonde está escrito
que los ojos azules
ven más lindo
que los marrones,
como sabemos
que una sonrisa
con dientes bien blancos
es más alegre
que aquella risa
de encías rojas.

el detalle corrompe la perfección
de una imagen
la deja vacía
la desnuda
la muestra sin el alma
sin la esencia
sin la voz que habita
en ese más allá
después de la apariencia.

Federico Espinosa

miércoles, 26 de octubre de 2016

Papá era eso

Se reía pero estaba triste
iba a todos lados
pero no quería estar,
sus propias palabras
lo herían lo ahogaban
le llenaban el adentro
de un silencio
tan profundo,
dentro de él
habitaba su tumba.

Papá era eso
un hombre lleno de infiernos.

Federico Espinosa

lunes, 24 de octubre de 2016

En la calle avanza el agua

Es dia de lluvia
cada gota
es un recuerdo
partido en pedacitos,
el agua no tiene alma
pero va con fuerza
limpiando la calle,
los gorriones
son extraños
harapos de alas mojadas,
los árboles tiemblan
esa cosa sin cuerpo
llamada inundación
les mueve el mundo,
el barro rojo
viene desde la barda
trae gritos
de niños asustados
arrastra chapas
y bolsas
eso que fue
el refugio y el hogar,
el fulgor del rayo
parte la imagen de la mirada
hace de la tarde
el requiem gris
de las almas ahogadas.

Federico Espinosa.

miércoles, 12 de octubre de 2016

Dilatación del poema

Engendra la luz
dentro de ti
embarazate
tapa tu vientre,
el parto llegará
sin que nada
lo evite,
no traerás al mundo
a ningún dios
lo que salga de ti
no será un mito.

Vendrá de ti
de tus amargas
sensaciones,
y al ser parido
tomará la forma
que su causa
le indique,
adoptará los rasgos
de tu alma humana.

Tu pequeño
nacerá con ese destino
de la errancia,
lo criaras y lo darás
como una perla
a este mundo de cerdos.

Su sacrificio será
trascender más allá del fuego.

Federico Espinosa



martes, 11 de octubre de 2016

Dios es arena

Hoy dios es esa arena
que llena la ciudad,
los pecadores
los vástagos
de una calle sin nombre
cierran sus ojos
niegan la fuerza
de ese remolino
que les envuelve
el cuerpo
que les infunde
la fe ciega
de un dios sin párpados.

De pronto el silbido
el rezo inexplicable
de un ángel ofendido,
viento y arena
hacen la fuerza
de aquello que no se ve.

Por eso dios esta en todos lados
porque es arena y viento.

Lo demás es un silbido en el vacío.

Federico Espinosa.

viernes, 7 de octubre de 2016

Accidente (Dolorido el poeta garabatea palabras)

Se me hace costra el silencio
acuso el recibo
sin tanto parche
la vida pica como chinche,
se lleva sangre
y después con el sol
deja nada,
es inhóspito
el sendero de la muerte
pero esta a media pierna
de distancia.

Después el punzante dolor
y esta bronca de saberse humano
el golpe te devuelve la fragilidad
de la vida tu gran debilidad.

Ya está hoy tenes un poema más
mañana las líneas serán inciertas
después de todo la vida y la poesía
se parecen en ese detalle
de aferrarse a todo a pesar de la nada.

Federico Espinosa

miércoles, 5 de octubre de 2016

Y si ella era Caronte

Hubo un río en su cuerpo
peces saltaban en el
barcas de dura madera
querían surcar el cauce
desde el cuello
hasta sus pies,
hubo un río en ella
lleno de remolinos
silenciosos,
su río guardaba
náufragos , ahogados
cadáveres de hombres
leves Odiseos
sin dioses de su lado.

Hubo un río negro y profundo
y pocos tenían esa moneda
para navegar su cuerpo.

Federico Espinosa.

lunes, 3 de octubre de 2016

Alcachofas mal nacidas


Este maldito protestón que llevo dentro, tan irascible que le cuesta quedarse callado, terco como mula enojada, contestón y siempre buscando esa hilacha por donde se escapa el fraude. Bocón de respuestas rápidas, peleador desafiante de maulas disfrazados de dioses. Este Hulk desteñido que me habita hoy pide un poco de paz. 

Mentira no quiero su paz hedionda mequetrefes aduladores de cuarta, vayanse por ese camino finito ese que lleva directo al corazón del diablo.

Alcachofas mal nacidas vayan y metan sus cabezas bajo tierra vuelvan a la huerta de la que nunca deberían haber salido.

Que se creen sedosos palabristas que sus lineas esta revestidas en oro, idiotas prefiero mil veces las palabras llenas de barro que tengan ese olor a tierra, a hombre a vida, metanse sus estatuas divinas en el medio del libro que más les guste.

Que quede claro en cualquier esquina donde ustedes quieran, cuando ustedes quieran, yo no ando con versitos dulces mis versos son duros como piedras y si quieren piñas mas vale que tengan una buena mandíbula para bancarse mi poesía pendenciera.

Federico Espinosa.

martes, 27 de septiembre de 2016

Cinco golpes de silencio


Mueve su mano
el palo sube y baja
a cada golpe se levanta tierra 
y aparece un nuevo silencio.

Una perra llora y ladra
camina merodeando
la orilla de un canal de agua.

El hombre se va
a sus espaldas deja un palo
lleno de sangre
y cinco cachorritos muertos
cinco nuevos silencios
adornando la muerte
con sus cabecitas rotas.

La perra llora, mientras la bestia
se aleja convertida en ese hombre
que lleno el mundo de pequeños silencios.

Federico Espinosa.
                                                                                                                                                     

lunes, 26 de septiembre de 2016

Opinión de Horacio Beascochea sobre Intemperie.

Intemperie, de Federico Espinosa

Ante todo y se lo dije a Fede charlando, me sorprendió la invitación a participar de esta presentación. Más allá del halago de que haya pensado en mí para acompañarlo, me sigo preguntando sobre mi autoridad para hablar de poesía. Y no es falsa modestia, lo considero un género muy difícil, de una lucha absolutamente desigual, quizás porque a mí me es más sencillo combinar palabras para contar historias. ¿Pero quién dijo que la poesía no puede contar historias?
Algo de esto hay en Intemperie.
Según el diccionario (o cementerio de las palabras como plantearía Cortázar) Intemperie se significa la desigualdad del tiempo. También, como alocución adverbial, es “a cielo descubierto, sin techo ni otro reparo alguno”.
Y las dos definiciones se aplican a la obra de Federico. De algún modo  Intemperie es una denuncia  y no solo contra el tiempo. También contra las desigualdades. Las propias ante un devenir que no se detiene y ante la imposibilidad de explicar o acercarnos a eso que de manera convencional llamamos realidad y con lo que hacemos un pacto de vida.
Hay en la obra también una mirada que se posa en la hamaca de una plaza, que puede llegar a ser fantasmal, un perro, el silencio o los gorriones, el amor y esa cosa de buscar uno dentro de otro/dos para quemar el mundo, dos para soñar.
Pero por sobre todo, Intemperie es una obra de contrastes y de denuncias. El flâneur de Benjamin, paseante que recorre las ciudades y señala lo que otros no ve o no quieren ver porque incomoda. Pero también es capaz de maravillarse con un charco de agua marrón y encontrar un poema escrito en una calle. Bueno, supongo que por eso es poeta.
Intentar esbozar esta breve introducción, me llevo a preguntarme qué es la poesía. Sin dudarlo intuyo que es aquello que nos permite transitar, denunciar y esbozar el tránsito por esto que llamamos mundo, aunque haya otros que no vemos y que convivan con el nuestro. Es esa palabra que nunca hallaremos y seguimos buscando para demostrar un estado (no de Facebook), pero sí de la vida, ese instante que nos conmueve, la ineludible necesidad de confiarla en un verso.
Buena parte de Intemperie interpela a Neuquén, ciudad de contrastes si las hay. ¿Se puede trazar algo en común que identifique a las y los neuquinos? Yo no me atrevo, más allá de una construcción que puede echar mano a elementos icónicos y entronizados desde algunos círculos de poder.
 Igualmente, si tuviera que señalar algo, sería el viento, ese que en Ojos cerrados, cubre de arena las calles/le tapa los sueños a los ojos de la niña/le entierra la vida. No es un viento cualquiera. Se ensaña con los que menos tienen. Solo hay que verlo. Y Federico lo ve.
Intemperie cuenta algo de eso y me atrevo a escribir cuenta, a pesar de que es un libro de poesía. En ciudad claroscura pueden verse las casillas de las tomas/envueltas con bolsas negras/cobijan a los niños. En el mismo poema también irrumpen en el espacio paseantes en autos de alta gama, abuelos con sus caniches toy y mujeres que hacen ejercicio. Hay algo de cielo e infierno en esta ciudad/solo quisiera saber quiénes son los ángeles/y quiénes son los demonios, se pregunta el poeta.
También hay varios poemas le hablan a la meseta, esa Neuquén de la pobreza y las tomas, los carros de cartoneros, las casillas precarias que se queman con el afán de engañar al frío y perder la vida en ello, en tiempo de tarifazos impagables y gas que no es para todos, por más que salga de esta tierra.
Morí en un pedazo de tierra/llena de garrapatas/donde las heridas cicatrizan/en una misa amarga sin hostia ni señor, se lee en “Casilla quemada”. Todavía arde el fuego/se siente el olor a mi carne quemada/los perros sienten mi ausencia/yo no era su amo, era su hermano/nadie más llora, mañana seré olvido, en un intento de alertarnos a sucesos que de tan repetidos parecen cotidianos. Hay en la mirada del poeta una sensibilidad especial para esas muertes que no importan, una denuncia contra algo que parece naturalizado y que la poesía pone en evidencia para interpelarnos.
Hay otros poemas, en donde la palabra no alcanza. Uno de ellos es “La figura”, el rebusque diario para sobrevivir, la disputa por el centavo, el humo, la figura y detrás el niño/ El silencio dicta que la palabra/hasta aquí llegó.
Y aquí un nuevo punto. Intemperie dialoga con los silencios. Los impone. Enmudecemos ante algunas imágenes y nos quedamos sin respuestas. Podríamos esbozar que Intemperie puede leerse como una totalidad, con momentos que hacen hincapié y alertan sobre la naturalización de la injusticia y la pobreza, Pero también advierte sobre la imposibilidad de abarcarlo todo, la necesidad de combatir el olvido con las palabras, para que algunos no pierdan la esperanza, leo en Solo este poema.
Como cierre, creo que el libro transita un recorrido para contar algo y lo logra.  Cada uno de nosotros se anclará en aquello que lo conmueve.
Mis sentidos se llenan de momentos/de la locura brotan palabras/ nuevamente solo parado frente al silencio/soy el poeta con la boca cosida, dicen los versos de Retrato, versos con los que disiento, porque si algo no es Federico, es justamente el poeta de la boca cosida, sino una voz potente que recita su verdad, entre el viento, el desierto y la ciudad.
De boca cosida, nada, amigo.


Horacio Beascochea

sábado, 10 de septiembre de 2016

Ceguera

Es así todos los días
caminos de tierra
casillas de cartón
desafiando la barda
perros muertos
en esa cita del celo,
que chico es el mundo
cuando el sufrimiento
entra por los ojos.

Vuelvo del trabajo
tanto ver anida ceguera.

Federico Espinosa

miércoles, 7 de septiembre de 2016

El filósofo Mena

El profesor siempre le preguntaba
- ¿Y Mena por qué piensa que es así?-
Él siempre respondía - Es así porque es así-
Las carcajadas brotaban en el aula.

Algo de ese recuerdo vino hoy
me pregunte a mi mismo
¿por qué esto es así?
la realidad es que es así
porque debe ser de esa manera
porque aunque se vean muchos caminos
nuestros pasos solo siguen un sendero.

Es así porque es así uno anda a ciegas
buscando respuestas en la oscuridad.

Federico Espinosa.

martes, 9 de agosto de 2016

Asumo los pasos de mi errancia

Me levanto regreso al mundo
resucito con el agua en la cara,
le robo el Nestum al bebé, 
salgo los trámites me joden
pago el alquiler
una de las mejores maneras
de despilfarrar dinero,
me voy al centro
busco una revista de poesía
y no la encuentro,
debo ir al correo
pero quiero dejarlo para la tarde
me come el remordimiento
a veces uno se toma
demasiado en serio las cosas,
el sol el poncho de los pobres
hace un poco más suave la mañana,
miro vidrieras
lo que ayer valía unos pesos
hoy vale casi una vida,
estoy en una ciudad siempre gris
no sé si el destino es trágico
en la disquera suena Uomo del sud de Piazzola
siento tanta tristeza
yo soy un chico del sur
no sé qué demonios
hago en esta ciudad,
extraño la lluvia eterna,
la nieve silenciosa,
el ruido de ola de los álamos;
aunque uno se estire como un elástico
tu origen te hace volver,
tantas veces envidie a los loros
que siempre se iban sabiendo
que en unos meses volverían,
ya sé que uno toma decisiones
que vienen consecuencias
y que hay que asumirlas
pero hoy como nunca extraño
y asumo los pasos de mi errancia.
Federico Espinosa.

sábado, 6 de agosto de 2016

Poema a Ana Bolena

(Escrito bajo el delirio de un vino añejo)
La luz entrando por la ventana
llenando de claridad la habitación,
iluminando sobre la cama el cuerpo desnudo de Ana.
Sus dos hermosos montes blancos y su división
yacen cerca de mis manos que la cubren como guantes de lana,
tantas palabras para decir simplemente,
¡que linda es la cola de Ana!
La mesa de luz posa un vaso de agua en extinción,
que deja rodar una gota sobre la superficie plana…
Enciendo el ventilador que gira como una eterna
canción, tu cuerpo desnudo se estremece y te cubres
con la sabana.
El sol acapara todo el cuarto como una gran explosión
y trasluce debajo de las sabanas los tristes pezones de Ana,
que resurge de la cama y camina desnuda hacia la ventana.
Sonríe y con mucha sensualidad cierra las ventanas de mi imaginación.
Federico Espinosa.

sábado, 23 de julio de 2016

Mi libro Intemperie se puede comprar online.

Gente si alguien quiere adquirir mi nuevo libro puede hacerlo vía online en Librería Norte. Hagan click sobre la imagen del libro y los llevara a la pagina de Libreria Norte.

miércoles, 20 de julio de 2016

Disparos

Disparos
vidas que se van,
disparos
figuras que se borran,
disparos
ausencias que llegan,
disparos
nombres que se tachan,
disparos
sonrisas perdidas,
disparos
sueños que se duermen,
disparos
dolor de madre sin hijo,
disparos
sangre envuelta en lágrimas,
disparos
muerte buscando cuerpos,
vidas, figuras, nombres,
sonrisas, sueños, sangre,
muerte dejando
ausencias, dolor, lágrimas,
muerte ese silencio
que nadie se atreve a pronunciar.

Disparos
recolectando vidas
en los barrios del oeste.
Disparos clandestinos,
disparos policiales,
la muerte disfrazada de bala,
la bala sin bandera,
la bala asesina
que sale buscando
a su victima
cuando estalla
ese maldito disparo.

Federico Espinosa.

martes, 5 de julio de 2016

EL INFORME DEL VERDUGO

La herida estaba abierta, arrojaba pequeños saltos de sangre, que caían sobre el suelo y formaban un charco rojo en la tierra y despedían burbujas blancas, la mano era una venda inservible cediendo al cauce sanguíneo que se escapaba por la fisura de los dedos.
Nada podía hacer, estaba a merced de la negra parca, sabía que el ejecutor cumpliría a la perfección su acto, ya sea por inercia o puro instinto asesino, nada había por hacer, solo cerrar los ojos y entregarme a los designios del destino, pero no es tan fácil renunciar a esta vida, desprenderse de todo aquello que a uno lo rodea, es como que sentir el fin cercano le al hombre nuevos valores, acaso multiplica la idiotez de la valentía.
En un descuido el combate comenzó nuevamente, golpes de puño, patadas, cabezazos y un susurro que bajo la lluvia no se escucho, y otra vez de rodillas en el suelo, con una nueva herida que abría otro boquete por donde la sangre escapaba, esta vez no había atajos para la muerte.
La mirada estaba perdida entre la nada y la lluvia, buscaba quizás la vaga y esporádica esperanza que todo hombre espera, esa añoranza de salvación, ese simple espejismo que trae consigo la inmediata destrucción.
Y mientras el agua adelanta el funeral, la fuerza parece irse de los miembros que poco a poco van perdiendo su calor, solo la voz resiste y pide clemencia es en vano, Julio Cesar diría “La suerte está echada”.
Los sentidos comienzan a ceder pero para apurar el fin la patada llega a la cabeza, y boca abajo los labios se humedecen con el agua y el barro, la impotencia llega en forma de llanto y arrastra el ultimo hálito de vida como un mísero gusano, la terrible sensación de que algo se pierde para siempre y ver frente a los ojos el caño del revólver y recordar todo lo que hiciste en la vida, antes que la bala entre a tu cabeza y reviente tus sesos para asesinarte.
Pobre hombre tuve que matarlo, no sé quien era pero creo que sabía demasiado, fui su verdugo como tantas veces lo he sido de otros hombres.
En el informe de mis asesinatos debo decir que todas las victimas cumplen el mismo patrón antes de su muerte.

Federico Espinosa.

lunes, 4 de julio de 2016

Todo es una extensión del silencio


La uñas crecen más allá de la vida,
escarban el recuerdo
reducido al espacio del ataúd,
se extienden por debajo de la luz
son las raíces del muerto.

Los cadáveres van enraizando
el subsuelo sin dios de la muerte,
y desde abajo socavan
construyen esa historia
parecida al miedo,
van pariendo la imagen
de sus fantasmas.

La rebelión es un ánima
de uñas largas,
“vendrá la muerte y tendrá tus ojos”
vendrá la vida y tendrás tu muerte,
todo es una extensión del silencio.

Federico Espinosa.

martes, 28 de junio de 2016

El fuego en el pastizal

El pasto seco se quema
el fuego lo borra
creando un paisaje distinto,
solo cenizas
y brazas rojas se extinguen
sobre la tierra,
también se apagan los recuerdos
de las sombras de niños
perdidos en el pastizal,
todo se quema con constancia
la constancia es el alma del fuego.
Federico Espinosa.

martes, 7 de junio de 2016

Dejarme ser

El río avanza
hace frío
miro sus aguas
que dejan ir
su sustancia
su alma liquida,
quisiera yo
ese dejarme ir
ese correr
tan desprovisto
de todo,
la valentía inconsciente
de avanzar por el cauce,
ir con la corriente furiosa
doblegando el destino,
desperdigarme sin miedo
dejarme ser para afrontar
lo desconocido.

Federico Espinosa

jueves, 2 de junio de 2016

Mean su culpa


Agarrar ese papel blanco
dejarlo en la urna
fue soltarle la mano
a tu prójimo,
fue decirle adiós
al futuro de los tuyos,
los tuyos tus continuaciones,
mirar para otro lado no sirve
jugás de un lado o del otro
no comprés los boletos
de un simple espectador.

Federico espinosa.


martes, 31 de mayo de 2016

domingo, 8 de mayo de 2016

Mis dos abuelas

Una de mis abuelas es alegre
camina, anda es movimiento.


-Hay que ver el mundo hasta
el último pestañeo- dice

Debes en cuando su corazón
se agranda el medico
le indica que deje de caminar
pero apenas sale del hospital
camina las calles,
peregrina de hijo a hijo
lleva un palo se apoya en él y sonríe.

Tuve otra abuela parca como la sal
vivía encerrada era quietud.

-Ese ya no es mi mundo, los que conocí
ya se fueron- decía

Cuando llovía por días enteros
esperaba que no quedara
ni un alma por las calles
y salía a oler la lluvia
porque en el silencio del pueblo
el aguacero la hacía parte del mundo.

Federico Espinosa.

miércoles, 27 de abril de 2016

El hambre espera la comida del mediodía

Tomé té pelado
no había pan sobre la mesa
ni siquiera esa cascara dura
que queda después de una semana.

Calenté el estomago
con los sorbos aromatizados
de ese saquito con gusto a canela.

Afuera la helada
y esos 5 bajo cero esperándome,
mi único calor de verano me lo daba el vaporcito
de mi taza y ese olor a vida que dan los yuyos.

Salgo al mundo soplo mis manos
me voy caminando mientras el bravo frío
me va achacando los huesos
a veces un tecito caliente le miente al estomago
y el hambre queda esperando la comida del mediodía.

Federico Espinosa.

domingo, 24 de abril de 2016

Mi pullover marrón pierde la vida

Veo la hilacha tiro de ella
voy desarmando la forma
del pullover marrón,
en minutos hebras sin sentido
ya no dibujan mis contornos.

Luego enrollo el hilo
voy formando una madeja
una pequeña bola de lana
una galaxia mínima
sostenida por mis manos.

Tiro el ovillo lo hago rodar
intento saber su porte
sostengo una punta
metros de fino hilo
hacen sobre el suelo distancia.

Mi pullover marrón ya no esta
quedo su esencia pero no su forma,
la hilacha era una herida
y mi mano se transformó en su muerte.

Al final todas las formas se deshilachan
algo de ellas nos queda en la memoria
la muerte tira de ese hilo descocido
la vida se empieza a escapar
se enrolla como una bola silenciosa.

Federico Espinosa.

domingo, 17 de abril de 2016

Legado


Pisábamos las flores
las cortábamos
las matábamos
y el crimen no nos dolía
su muerte era pequeña
y diminuta la ausencia.

Íbamos por el camino
dejando rosas muertas
nos sentíamos reyes
en ese genocidio
de pétalos rojos en la tierra.

Victimas sin idiomas
caían Claveles, Margaritas,
Pensamientos, y pobres Calas
destinadas a la muerte.

Éramos dioses asesinos
ingenuos niños
entendiendo el mundo.

Federico Espinosa.

lunes, 11 de abril de 2016

El punto y la razón

Un punto. Una razón.
El simple acto de la noche.
La caída del todo dentro
de la informidad de la nada.
La luz y la sombra enlazadas
mediante el acto copulativo
de dos cuerpos.
La mirada sin sueños. La desesperanza.
El lento transcurrir de la soledad sobre la piel.
La austera y fugaz presencia de la mariposa en el mundo.
Los latidos confundiéndose en el ánfora del tiempo.
Las arañas creando redes en las esquinas del olvido.
Las habitaciones del pasado cobijando fantasmas.
El futuro naciendo y asomándose por el horizonte.
Las manos de la ausencia recreándose en las futuras presencias.
El discurrir del agua. La forma sin forma de su cuerpo.
El vuelo del pájaro en la noche.
La mujer y el cielo. El pecado y el placer.
Las bocas y el viento. Los besos que ya no están.
El sin fin de las partidas. Los puertos lejanos.
Todo lo que pudo ser y no fue.
Todo lo que fue y ya no es.
La razón y el punto.
El punto y la razón
innatas lombrices en el cuerpo de la humanidad.
Federico Espinosa.

domingo, 10 de abril de 2016

Dirección

Dije palabras que hilaron destino
soy ese poema mal escrito
la consecuencia de mi acción.
Busqué el mundo entero
pero no entraba en las pocas horas de mi vida
Federico Espinosa.

martes, 5 de abril de 2016

Efecto Mariposa


En cierto momento
la mano se posa sobre el cuerpo
en ese tiempo donde lo eterno
se vuelve piel y recuerdo
cae la caricia dura
como un rayo despiadado,
ahí es donde se encuentran
mi deseo y tu fuego.

Desde ese momento
la pasión se desarma
y parece quebrar los cuerpos
el caos estalla en las almas
el universo es testigo
de la tormenta furiosa
de dos pieles arrasándose,
el efecto mariposa del roce
desato la furia y el instinto animal,
del caos de las sabanas
emerge el lenguaje del placer.

Después de ese momento
el mundo se detiene,
un instante de paz
cubre dos cuerpos en silencio
hastiados como titanes vencidos
el abrazo llega, después el sueño
luego esa penumbra de tiempo pasado.

Federico Espinosa.

martes, 29 de marzo de 2016

Somos Ranas

Somos ranas croando poesía
desde nuestro charquito,
cantamos perdidos en la noche
con la esperanza de anidar
en un oído el poema croado.

Cada estanque tiene su rana madre
ella croa endulzando el silencio
con la canción de su ser,
las pequeñas ranitas
buscan el croado de su propia voz
bajo la luna llena deshilan su canto.

Ranas desvaneciendo el lenguaje
recitando croados de estanque en estanque
haciendo nacer estrellas y noches.

Croa croa croa rana poeta
tu verso canta los pasos del amanecer.

Federico Espinosa.

domingo, 27 de marzo de 2016

Llanto de macho.


Se mueven los juncos
y hacen el recuerdo de tu muerte
ese día me dijiste:
-habrá que irse de putas-
erraste el camino
y hoy estás en el burdel del silencio.

Esta noche la vieja prostituta
me dijo:
-las mujeres no lloramos-
pensé en vos y llore
como deben llorar los hombres.

Federico Espinosa.

domingo, 6 de marzo de 2016

Llovía


Recuerdo como danzaba la lluvia
en un rito solitario sobre el vacío,
formaba ese lenguaje de gotas
ese canto que hace nacer el barro.

El mundo se bañaba con el agua
interminable del sur,
el tiempo era un correr de horas
liquidas por aire,
el tiempo corría sobre la ventana
desarmado en el vidrio.

Aprendí a ver los ojos del agua
a entender que su caída
es el sacrificio del cielo.

Llovía y sobre el techo
un sonido hueco
parecía traer el sueño.


Federico Espinosa.


miércoles, 2 de marzo de 2016

La poesía es un coito


Del otro lado gimen
el placer
asesina detrás
de una pared.



Dos pieles
y un idioma,
en la otra habitación
alguien
quiere traducir
la lengua del deseo.



La poesía es un coito
en la soledad de un cuarto vacío.



Federico Espinosa.

sábado, 27 de febrero de 2016

Muy pronto Intemperie.



Religión
Creíste en el hombre
que ayer te prometió
esa religión mentirosa
del beso por la mañana.
Guardaste las fechas exactas
donde nació la traición
tu alma era un estanque
de agua herida.
Hilaste en la rueca del destino
las hebras sin color del pasado
creíste en esa religión.
Hoy postrada en la cama
comenzás a entender:
el amor es apenas
un gesto antes de la muerte.
Federico Espinosa (Neuquén), Intemperie. De inminente publicación en Ediciones Del Dock.

lunes, 22 de febrero de 2016

Momento previo.



Estoy solo
la palabra duerme desnuda
dentro del libro
lo callado
engendra un futuro silencio
dentro de el
se percibe poesía.

Federico Espinosa.

martes, 26 de enero de 2016

Bailar como un maldito condenado.


A veces es bueno bailar
como un condenado
mover el cuerpo

amarrarse a la melodía
y viajar con los movimientos
de una pelvis anticuada,
es mágico el sentido
de quebrar la imagen
desarticular eso que soy
ese cuerpo estático frente al espejo,
es bueno bailar saltar hasta el cielo
y encontrar la extraña comunión
con el mundo con la tierra
bailar me devuelve
mi lado mas humano
retorno a la fogata
y danzo loco muy loco
poseído por la cadencia
de un sonido milenario
.

miércoles, 6 de enero de 2016

Mutilaciones del poeta

Voy a destruirme
quiero emborracharme
hasta que me sangre el alma,
mi vida solo ha sido poesía
y poco importa si buena o mala
pocos saben la sangre que he derramado
entre palabras y silencios llenos de angustia,
quizás apenas pueda hilar versos
con esta voz ebria de lengua enredada
me siento un amante rendido
al falo enorme del poema.


Quiero estar borracho
y seguir la canción ebria del poeta,
caer, perecer, ser el silencio
que abraza las tumbas olvidadas
en el desierto de la memoria.


Federico Espinosa.