domingo, 15 de febrero de 2015

La ciudad.


Veo hacia el horizonte
donde el sol
quema la cabellera
descuidada de la ciudad,
a lo lejos la sombra de un pájaro
se pierde como una silueta
de ceniza desapareciendo en la lejanía.

Las calles de piedra y arena
parecen incendiarse
con un fuego incoloro,
las casillas de las tomas
envueltas con bolsas negras
cobijan a los niños
bajo su sombra calurosa.

La estrella que ilumina el día
avanza implacable,
los pobres perros callejeros
caminan desorientados
con sus lenguas afuera
buscando el milagro de revivir
en un charquito de agua podrida.


Del otro lado de este infierno
cruza el río
algunos se bañan,
otros pasean en sus autos alta gama
las mujeres hacen ejercicio,
los abuelos cholulos con sus caniches toy
caminando bajo la sombra de los árboles,
hay algo de cielo e infierno en esta ciudad
solo quisiera saber quienes son los ángeles?
y quienes los demonios?.


Federico Espinosa.

domingo, 8 de febrero de 2015

La pluma.



esta pluma solitaria
me trae
el vuelo
de una difunta paloma,
el viento
envuelve el momento
con un tierral oscuro,
y que triste es la ausencia
cuando llega así de repente.

Federico Espinosa.

domingo, 1 de febrero de 2015

Eras



Como un rey eras,
eras si ese monarca
sin corona,
ese espartano
que a la hora
de la muerte
se tendió sobre su escudo
y lloro como un guerrero,
como un hombre
abrazado al miedo
y a la incertidumbre
de cerrar los ojos
para abrirlos
del otro lado,
donde rostro y alma
se miran
y quizás se perdonan,
eras el rey
ante los ojos de aquel niño,
el niño que fui
y al que nunca volveré.
Hoy no hay rey,
ni guerrero, ni padre,
solo recuerdos
y palabras
que de a poquito
lastimosamente se van perdiendo
en los laberintos de la memoria.

Federico Espinosa.