jueves, 27 de febrero de 2014

Hombre serpiente.

Camine mi sombra
hasta
lo más profundo
de su oscuridad,
arañe
su conciencia oscura,
no había luz, ni luna, ni estrellas,
mire hacia atrás
ya no existía atrás
solo silencio
en este mundo oscuro,
ahora soy la sombra
el otro
en cambio es el cuerpo,
el hombre,
la serpiente triste
que se arrastra
bajo el sol.

Federico Espinosa.

martes, 25 de febrero de 2014

Donde?





¿Dónde está el cuerpo?
ese que ayer
danzaba con la historia
de su vida,
su miserable vida
que apenas
era una piel gastada,
se fue haciendo invisible,
quedo mudo,
petrificado
cerquita de la muerte
apenas abrazado al olvido,
vuelvo a preguntarme
¿dónde está el cuerpo?
es que ayer vivía
y hoy
es solo una marioneta
desfilando en mi memoria.


Federico Espinosa



miércoles, 19 de febrero de 2014

Un destino.





Caí como un pájaro muerto
que canta en su jaula,
desarme las hojas
de este cuerpo vacio,
intente ir más allá
de mi último paso,
pero mi destino es esto
lo que no puedo,
lo que no sueño,
lo que no vivo,
es lo que voy muriendo
y nada más.


Federico Espinosa.


martes, 18 de febrero de 2014

La última sonrisa antes del fin.







Desfallecía, se le caía la mirada, su rostro parecía una antigua reliquia ensangrentada, cayó sobre el pasto boca arriba sus sentidos apenas vislumbraban el acto de la vida, a su costado el facón parecía relamerse con su sangre. El mulato caminaba hacia su pingo, ensillo y salió galopando como si fuera a buscar a su hermano al infierno.
Amanecía supo que a su vida se le estaban cortando las cuerdas, ya no importaba el dolor, era hora de irse sus pichones ya habían crecido, era hora y él lo sabía, una sonrisa llena de complacencia resumió la ultima mueca de su rostro, miro más allá del horizonte donde Cruz lo esperaba para galopar hacia esa pampa infinita.


Federico Espinosa.

lunes, 17 de febrero de 2014

Dominicus en la ruta.









Dominicus en la ruta.


Dominicus camina por al costado de la ruta, ve y siente la velocidad de los autos, se estremece presiente que no es parte del mundo, el es lento, su vida va lenta, sonríe por lo menos, piensa, llegará mas tarde a su cita con la muerte.


Federico Espinosa.






sábado, 15 de febrero de 2014




El hombre

El hombre se mira
se profundiza
quiere hundirse
dentro de sí,
por dentro
corren los errores
los vestigios
de sus odios,
el acido
de sus malas intenciones,
se mira hacia adentro
y ve la sequia
de su bondad,
no le quedan
palomas blancas
ni esperanzas grises,
ama su soberbia
y le acaricia
el pecho al ego
despierto de su ser,
navega por sus ojos
y en la comisura
de su boca
hay una mueca, una risa,
una carcajada
a punto de escapar,
las palabras
de sus labios
parecen una maldición
ahorcando, seduciendo,
desfigurando
el lenguaje estrepitoso
de la poesía,
se siente malo,
presiente la maldición
de su sienes,
el hombre se mira al espejo,
el hombre es este que escribe,
el hombre, el bastardo
 soy yo,
y este demonio poeta
que posee
las ruinas quemadas de mí ser.

Federico Espinosa.