lunes, 3 de diciembre de 2012

La musa Marina




 ¡Oh! Marina tus largas piernas, endebles musgos
al viento,
tienes un tardío reaccionar, pequeña niña, corazón de diosa.

Ser un pequeño alpinista y hacer cumbre
entre tus piernas de Amianto.
Dame la locura de tus manos, su olor y su frescor a menta,
rojiza piel de fuego, ángel sin alas que me tienta.

Eres una paloma que se alarga al cielo,
y se enreda con mis sentimientos.
Boca deliciosa. Boca pecadora. Boca de besos sedienta.

Mirándote corre en mi, un fuego muy lento
comienza a expandirse,
y mi cuerpo sin tu piel se desalienta.

Eres una revelación, sutil cegadora
de mi entendimiento,
me llegas al alma, me llegas como una muerte lenta.

Pero todo tiene fin, todo acaba ¡lo siento!
los versos se van, y yo solo veo a una niña
envuelta en una tormenta.